Desarrollan tres tipos celulares cardiacos con embrionarias
Un equipo de canadienses, estadounidenses y británicos ha conseguido el crecimiento de tres tipos de células cardiacas derivadas de células madre embrionarias. Los tres tipos celulares provienen del mismo progenitor y se han logrado con la ayuda de distintos factores de crecimiento. Ya había trabajos previos en modelo murino en los que se han derivado miocardiocitos de troncales embrionarias. Los resultados se publican hoy en Nature.
24/04/2008
Un grupo coordinado por Gordon Keller, del Centro McEwen de Medicina Regenerativa, en Toronto, ha desarrollado células cardiacas a partir de cultivos de troncales embrionarias a las que se les ha añadido un cóctel de factores de crecimiento y de otras moléculas implicadas en el desarrollo. Suprimiendo los factores de crecimiento adecuados en el momento correcto durante el desarrollo, han empujado a las células a crecer y convertirse en progenitores de tres tipos de célula cardiaca: cardiomiocitos, células endoteliales y células musculares.
El estudio señala que después de la inducción de combinaciones a base de activina A, la proteína morfogenética ósea BMP4, el factor de crecimiento de fibroblastos FGF2, el factor de crecimiento vascular endotelial (VEGF) y el homólogo 1 dickkopf (DKK1) en un medio de cultivo libre de suero, los cuerpos derivados de células madre embrionarias generaban una población con determinados marcadores y con un potencial muscular cardiaco, endotelial y vascular in vitro que, después de trasplante, se lograba también in vivo.
Del mismo progenitor
Según describe el equipo de Keller en el estudio que se publica hoy en Nature, estos tres tipos celulares pueden ser desarrollados de forma individual aislando tipos particulares de progenitores.
De hecho, el grupo ha descubierto que los tres tipos celulares provienen del mismo progenitor cardiovascular, un receptor proteico del dominio de inserción de cinasas (Flk-1).
Cuando los investigadores trasplantaron una combinación de los tres tipos celulares en ratones con enfermedad cardiaca genéticamente provocada, su función cardiaca mejoró de forma significativa, abriendo una nueva vía para la investigación en la regeneración cardiaca en humanos.
(Nature; DOI: 10.1038/ nature 06894).