"Durante varios años se ha demostrado que los niveles de PCR en hombres sanos de mediana edad ayudaban a predecir, mejor que los de colesterol, el riesgo de mortalidad por accidentes cardiovasculares", ha apuntado Paul Ridker, de la Universidad de Harvard, en Boston, y autor de uno de los estudios.
En el citado trabajo se ha constatado que los genes de la PCR tienen un papel en la interpretación de los niveles de PCR. Además, "lo más extraordinario del estudio es que alguno de esos genes están implicados en las vías de señalización del síndrome metabólico".
El grupo de Ridker ha llevado a cabo un estudio de asociación pangenómica en 6.345 mujeres aparentemente sanas que participan en el estudio de salud genómica de las mujeres. Se evaluaron cientos de polimorfismos nucleótidos únicos en los que se pensaba que era posible determinar los niveles de PCR y se constataron siete localizaciones.
Dos son responsables de las proteínas Gckr y Hnf1-a, que se asocian con la aparición de la diabetes del adulto en jóvenes. "Las dos proteínas mencionadas se habían relacionado con los niveles de glucosa y triglicéridos, pero no con los de PCR".
En el segundo estudio, Alexander Reiner, de la Universidad de Washington, en Seattle, corrobora los resultados del grupo de Ridker respecto al primer gen. Así, los dos investigadores piensan que es necesario valorar en estudios a gran escala la asociación entre las concentraciones plasmáticas de PCR y las enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
(Am J Hum Gen; DOI: 10.1016/j.ajhg2008.03.015).