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Enfermedades del corazón

Las iPS podrían suponer un impulso en la terapia celular

Una segunda generación de células madre, las pluripotentes inducidas o iPS, obtenidas a partir de una célula adulta, podría suponer un impulso para la terapia celular aplicada a enfermedades cardiovasculares, aunque aún tendrán que superar varios obstáculos para llegar a la clínica.
25/04/2008
Las iPS constituyen un ejemplo excelente de tratamiento individualizado. Así lo cree André Terzic, director del Programa de Investigación en Enfermedad Cardiovascular J. Wilard Jr y Donna Marriott, de la Clínica Mayo, en Rochester, y uno de los participantes en el V Simposio Internacional de Terapia Celular y Biotecnología Cardiovascular Aplicada, en Madrid, coordinado por Francisco Fernández-Avilés, jefe del Departamento de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón.

Terzic ha destacado que para que las iPS se conviertan en una realidad clínica "aún habrá que solventar problemas metodológicos importantes como cuáles son los vectores virales idóneos y qué factores de transcripción resultan más seguros, pues uno de los utilizados (c-Myc) es un oncogén, lo que confiere a estas células un potencial efecto tumorigénico". Además, ha añadido que, si bien esta técnica permite obtener células madre similares a las embrionarias sin necesidad de destruir embriones, también plantea cuestiones éticas. El científico se ha referido a los resultados de sus trabajos sobre los biomarcadores celulares CXCR4/Flk-1, que han demostrado capacidad de predicción de especificidad cardiogénica en las células madre pluripotentes, lo que contribuiría a realizar una selección correcta de las células.

Seguridad
Por su parte, Joseph Bartunek, jefe de la Unidad de Biología y Cardiología Molecular del Hospital OLV, en Aalst (Bélgica), se ha referido a los ensayos clínicos más novedosos con células madre adultas, que incluyen las mesenquimales de tejido adiposo y las células madre cardiacas; estas últimas son un tipo de células unipotentes -sólo se pueden diferenciar a un tipo celular, pero tienen capacidad para autorrenovarse- que residen en el miocardio; se pueden obtener de biopsias cardiacas y expandir in vitro.

Asimismo, considera que, a pesar de que los resultados de los ensayos no han alcanzado del todo los objetivos previstos, sí han demostrado su seguridad, aunque hay que realizar trabajos más amplios.

Stefanie Dimmeler, jefa de la Sección de Cardiología Molecular en la Universidad de Francfort (Alemania), ha abordado entre otros aspectos la necesidad de identificar marcadores de la calidad y funcionalidad en el procesamiento y aislamiento de las células madre. En concreto, ha citado cómo la contaminación de glóbulos rojos en los preparados de células mesenquimales de médula ósea se ha asociado con un descenso en la eficacia de estas células.

Y en una de las exposiciones más espectaculares del simposio, Doris Taylor, directora del Centro de Regeneración Cardiovascular de la Universidad estadounidense de Minnesota, ha relatado cómo su grupo ha logrado en modelos animales desarrollar un corazón (y también lo ha hecho con hígado, riñón y páncreas) eliminando sus células y reimplantando las troncales del tejido concreto.


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