El aceite de orujo, procedente de la reutilización de material de deshecho de aceite de oliva virgen y, por lo tanto, rico en pieles y huesos de aceitunas (un material menos noble), también tiene propiedades cardiosaludables.
Cada vez hay más evidencias al respecto y cabe destacar que estas propiedades cardiosaludables se deben a sus componentes minoritarios, según José Martínez-González, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Centro de Investigación Cardiovascular de Barcelona, centro mixto del CSIC y el Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares (ICCC) que dirige Lina Badimon.
El grupo de Martínez-González investiga desde hace tiempo los efectos cardioprotectores inducidos por el aceite de orujo, que hasta ahora ha quedado en un segundo plano detrás de los estudios sobre el aceite de oliva y sus efectos cardioprotectores. Según ha destacado Martínez-González, el aceite de oliva tiene más propiedades organolépticas, de sabor, que en el de orujo no quedan tan manifiestas, lo que no significa que éste no tenga los mismos efectos beneficiosos para el sistema cardiovascular.
De hecho, al analizar el consumo de ácido oleanólico de población española y americana no se han visto grandes diferencias, por lo que la protección atribuida a los aceites de la dieta mediterránea se tiene que deber a otros componentes minoritarios con los que se enriquecen aceites como el de orujo, según Martínez-González.
Su grupo, junto al de Valentina Ruiz-Gutiérrez, del Instituto de la Grasa-CSIC, de Sevilla, ha demostrado en un reciente estudio que el ácido oleanólico presente en este aceite tiene efectos cardiopotectores (ver DM del 8-IV-2008). Pero, además, ha visto que otras moléculas, como el ácido ursólico y el ácido masolínico, entre otras del aceite de orujo, también inducen vasorrelajación debido a la producción de prostaciclina y de óxido nítrico.
Todos estos hallazgos están apuntando a que sus propiedades cardiosaludables, cuando se elabora por procesos de obtención modernos y cuya materia primera no se somete a altas temperaturas, están garantizadas; incluso, podrían superar a las de otros aceites de más propiedades organolépticas.
"Es una hipótesis bastante factible", si bien los estudios in vitro deben completarse con otros de dieta donde se compare este aceite con otros, ha admitido Martínez-González. A la larga, esto podría llevar a plantearse el uso de los componentes del aceite de orujo como complementos alimenticios o fármacos.
Genes y arterioesclerosis
Otra de las líneas de estudio del grupo de José Martínez-González son los procesos aterogénicos. Entre ellos, han profundizado en el conocimiento del gen NOR1, un master gen o factor de transcripción que modula otros genes implicados en dichos procesos. Este gen sorprende día a día, según el investigador, ya que no sólo intervendría en el proceso aterogénico, sino también en la regulación del metabolismo energético.
NOR1 parece influir tanto en las células vasculares como en otros órganos (en el tejido adiposo y hepático), es decir, que directa e indirectamente estaría vinculado a procesos de enfermedad cardiovascular más complejos de los que cabría esperar, según Martínez-González.