"Una de las vías para aumentar la calidad de vida es descansar del tratamiento, opción que está ahora en boga porque el paciente siente la necesidad de periodos de tiempo libres de quimioterapia.
Antes, los motivos de suspensión de la quimioterapia eran la progresión y los efectos adversos. En la actualidad se hacen los descansos a petición del paciente, que quiere vivir más pero también quiere estar bien".
Como ejemplo, Muñoz ha expuesto el caso clínico de un paciente con cáncer de colon metastásico del debut y que inició, en 2005, en primera línea el esquema quimioterápico Folfiri más el anticuerpo monoclonal anti-factor de crecimiento vascular bevacizumab.
"El enfermo recibió esta terapia combinada durante ocho meses consecutivos y tuvo una respuesta muy buena y larga, pero, como suele ser habitual en colon, decidió suspender el tratamiento durante cuatro meses. Se le hicieron controles periódicos hasta que la enfermedad progresó y entonces se volvió a introducir el mismo tratamiento ocho meses.
Esta vez la respuesta también fue buena hasta que la medicación fracasó. Sin embargo, podemos concluir que hacer descansos del tratamiento es una opción perfectamente válida en pacientes cuya enfermedad no progresa y no les produce demasiadas alteraciones físicas y analíticas".
Según Muñoz, "la gran duda es si en esos tiempos de descanso podemos poner tratamientos de mantenimiento utilizando estos anticuerpos monoclonales. Para averiguarlo, se están llevando a cabo ensayos como Xelober, en el que participan doce hospitales españoles".