Publicidad
Publicidad

Dmedicina.com


Dmedicina.com

Enfermedades del aparato digestivo

Existen posibilidades teóricas de reducir el estadio de fibrosis hepática

El tratamiento antifibrogénico podría jugar un papel esencial en hepatopatías crónicas puesto que muchas de ellas se caracterizan por la presencia de fibrosis. Actualmente se considera que es posible revertir la fibrosis con diversas estrategias todavía no consolidadas, siempre y cuando la cirrosis no esté ya presente.
08/04/2008

Establecer claramente qué delimita la existencia de fibrosis y su paso a cirrosis es todavía una cuestión compleja, según los especialistas en aparato digestivo que han participado en el XV Simposio Internacional sobre Tratamiento de Enfermedades Digestivas, celebrado en Madrid, y organizado y dirigido por Manuel Díaz-Rubio, del Hospital Clínico de Madrid.

Esta delgada línea se debe, según María Trapero Marugán, de la Unidad de Hepatología del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital La Princesa, de Madrid, a que mientras algunos casos evolucionan muy lentamente -pueden tardar incluso 30 años- otros lo hacen rápidamente. La fibrosis hepática aparece en diferentes hepatopatías crónicas y consiste en la acumulación patológica de distintas proteínas de matriz extracelular.

En estos momentos, y según la experta, se está analizando la posibilidad de revertir la fibrosis y, por tanto, se ha hecho hincapié en las investigaciones encaminadas a bloquearla mediante fármacos antifibróticos cuyo objetivo sería inhibir la acumulación intrahepática de las células implicadas en la fibrogénesis y en prevenir el depósito de proteínas de matriz extracelular.

"Hipotéticamente, la fibrosis hepática es reversible, aunque todavía existen obstáculos, como la heterogeneidad de los pacientes, para el desarrollo de terapias antifibróticas".

A su juicio, el objetivo terapéutico será, en primer término, "eliminar el agente causal, inhibiendo la acumulación intrahepática de las células implicadas en la fibrogénesis, así como neutralizar los mediadores de proliferación y quimiotaxis para intentar revertir el proceso o estimular la apoptosis de las células estrelladas e impedir su perpetuación y, por tanto, controlar el fenónemo fibrótico, entre otros manejos".

Trapero se ha referido también a que el tratamiento de hepatopatías autoinmunes con inmunosupresores y corticoides mejora claramente la fibrosis. Varios estudios publicados en Hepatology han señalado que la administración de ribavirina más interferón pegilado mejoraba la fibrosis en ciertas hepatopatías víricas. "En algunos casos se mantenía la fibrosis, pero en otros se producía una reducción en su estadio".

Otras investigaciones, también publicadas en Hepatology, han señalado que la respuesta virológica sostenida (RVS) era el factor de mejor pronóstico de involución de la fibrosis. "Sin embargo, cuando la cirrosis está establecida la reversibilidad no es posible".

Indicación de trasplante
En la misma sesión, Rafael Bañares coordinador de Trasplante Hepático del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, se ha referido a las indicaciones controvertidas para trasplante hepático, una opción terapéutica consolidada para enfermedades hepáticas terminales.

El síndrome hepatopulmonar es uno de los cuadros en los que existen parámetros que indican qué pacientes deben o no ser trasplantados, a pesar de que la literatura científica actual es muy escasa, tal vez menos de cien pacientes. "Los datos más relevantes indican que los factores con mayor valor predictivo para mortalidad son los que se relacionan con variables de la oxigenación". Así, las variaciones en la presión arterial de oxígeno son decisivas.

El límite para indicar el trasplante hepático se encuentra entre 50-60 milímetros de mercurio. Si es menor, es probable que se considere como una contraindicación absoluta".

Lo nuevo y lo convencional
La aparición de nuevos fármacos, actualmente más de una decena se encuentra en distintas fases de desarrollo clínico con actividad para hepatocarcinoma celular, enfermedad que se ha mostrado clásicamente quimiorresistente, así como mejoras en la administración de estrategias terapéuticas son los principales avances que encabezan el tratamiento de esta neoplasia en los últimos años.

Para Bruno Sangro, director de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universitaria de Navarra, en Pamplona, "los inhibidores de las tirosincinasas y del proteasoma y los antiangiogénicos son algunos de los principales agentes biológicos que pueden ser activos. Un caso muy concreto es sorafenib, que está mostrando efectos positivos".

Otros sistemas tradicionales, como la quimioembolización arterial con nuevas partículas, así como la radiembolización con microesferas de ytrio, ofrecen una buena tasa de respuestas.

Herramientas de página
  • Delicious
  • Yahoo
  • Meneame
  • Digg
  • Technorati
¿Qué es esto?
Publicidad
Publicidad