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Enfermedades del aparato digestivo

El 80% de los Crohn precisan de cirugía una década después

La presencia de fístulas constituye la complicación que más influye en la calidad de vida de los individuos con enfermedad de Crohn. La intervención mejora la situación, aunque entre el 60 y 80 por ciento de ellos suelen sufrir recidivas que requerirán nuevos abordajes quirúrgicos.
14/04/2008

La enfermedad de Crohn provoca trastornos recurrentes con un importante impacto en la calidad de vida. De hecho, el 80 por ciento de los pacientes precisan de un tratamiento quirúrgico tras diez años de evolución. No obstante, las nuevas terapias biológicas mejoran en un 40 por ciento los resultados de los fármacos convencionales. Además, entre el 30 y el 40 por ciento padecen afecciones extraintestinales.

Esta información se ha manejado en el XIX Curso de Actualización en Patología Quirúrgica del Aparato Digestivo, Endocrino y Pared Abdominal, que se ha celebrado en el Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo, de La Coruña, y ha sido organizado por el cirujano Joseph Ghanimé, quien ha subrayado el aumento de la incidencia de la enfermedad de Crohn: "En nuestro país se ha duplicado durante las últimas dos décadas". Suele presentarse antes de los 40 años y en un 30 por ciento de los casos aparece antes de los 20 años.

El diagnóstico de la enfermedad perianal es fácil en un paciente con Crohn conocido, pero si las manifestaciones anales son los primeros síntomas, el diagnóstico puede pasar desapercibido. Ghanimé ha indicado que la multiplicidad de lesiones, su localización atípica (distantes del ano) y el hecho de que sean poco sintomáticas son señales que sugieren la existencia de esta patología.

La presencia de fístulas (intraperitoneales, entero-cutáneas y ano-perineales) constituyen la complicación que más influye en la calidad de vida de estos pacientes. "La intervención mejora la situación, aunque un importante porcentaje de ellos (60-80 por ciento) suelen sufrir recidivas que requerirán nuevos abordajes quirúrgicos", ha señalado el director del curso.

No obstante, ha matizado que buena parte de los afectados tienen después una expresión clínica más moderada. El procedimiento consiste en realizar una exéresis intestinal del segmento afecto por la enfermedad y el drenaje de los abscesos cuando coexistan.

Tipos de fármacos
Pero antes de llegar a la cirugía existen otros pasos que los especialistas pueden dar pues la estrategia ha de ser lo más conservadora posible y adaptada a cada caso. En un primer nivel se sitúan los fármacos clásicos (5-ASA corticoesteroides e inmunosupresores). En el segundo, se colocan los tratamientos biológicos (infliximab, tacrolimus, etc.), que consiguen mejorar los resultados en un 40 por ciento.

Algunos centros, como el Juan Canalejo, están logrando un rendimiento positivo con las fístulas perianales mediante la administración de infliximab asociado a la cirugía con la colocación de drenajes o la aplicación de fibrina sellante en los trayectos fistulosos.

"Para el médico es muy importante realizar una clasificación adecuada de las fístulas perianales porque ayuda a determinar el tratamiento más apropiado". El método comienza por tomar como referencia el esfínter del ano que tiene un componente interno (de control involuntario) y otro externo (de control voluntario). Las fístulas se clasifican en dos grandes grupos: simples y complejas.

Las primeras son superficiales, interesfinterianas y transesfinterianas bajas. Las segundas son transesfinterianas altas, supraesfinterianas, extraesfinterianas, sin clara relación con los esfínteres o con múltiples orificios externos.

Entre el 30 y el 40 por ciento de los enfermos de Crohn sufren afecciones extraintestinales, básicamente articulares, cutáneas y alérgicas, aunque también pueden padecer lesiones oculares, hepáticas y psíquicas. Durante el curso se hizo un homenaje póstumo a José Luis Vázquez Iglesias, el que fuera presidente de la Sociedad Española de Patología Digestiva y jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Juan Canalejo.

El tamaño, factor para elegir la terapia
En el curso de La Coruña se ha puesto de manifiesto que el tamaño del hepatocarcimoma es un factor que condiciona la elección del mejor tratamiento. De esta premisa se infiere que el diagnóstico precoz es determinante para el pronóstico. "Las cirrosis hepáticas, muy particularmente las ocasionadas por los virus de la hepatitis B y C, predisponen a un hepatocarcinoma", ha explicado Joseph Ghanimé.

La cirugía es la principal opción: "Puede consistir en una resección de parte del hígado y, si la lesión es única y tiene menos de cinco centímetros, se puede llegar a plantear el trasplante hepático". La supervivencia oscila entre el 30 y el 50 por ciento a los cinco años, dependiendo de los estadios del tumor.

Otras alternativas son la radiofrecuencia, la quimioembolización y las terapias sistémicas, pero se circunscriben a situaciones más avanzadas como procedimientos paliativos. La incidencia del hepatocarcinoma es más frecuente en los hombres que en las mujeres, generalmente en personas de entre 50 y 60 años de edad. Actualmente, la tasa bruta es de 10,8 por 100.000 habitantes.

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