Los datos que se obtuvieron reflejaron que quien masticó chicle tuvo menos gases tras la operación y redujo los días que tardó en tener la primera evacuación, síntomas ambos de la recuperación de la función intestinal. También se redujo el tiempo de ingreso hospitalario en este primer grupo, aunque los datos no fueron significativos.
Masticar chicle es como un simulacro de la alimentación, por lo que estimula los nervios del aparato digestivo, provocando la liberación de hormonas gastrointestinales y aumentando la producción de saliva y la secreción del páncreas.
Según Sanjay Purkayastha, “el chicle tras la cirugía abdominal ofrece beneficios significativos en la reducción del tiempo del postoperatorio. Sin embargo, se necesitan más estudios para saber si reduce también la estancia hospitalaria tras la operación o si se limita a un efecto placebo”.