La cirugía endoscópica se ha incorporado a la mayor parte de la patología ginecológica, incluidos los procesos oncológicos en los que consigue, en cuanto a efectividad y seguridad, los mismos resultados que la cirugía convencional, pero con mayor calidad de vida para la paciente.
A principios de 2000, la cirugía endoscópica ginecológica ocupaba, según la experiencia del equipo de Ginecología del
Hospital La Paz, de Madrid, un 15 por ciento de las intervenciones que se realizan en el centro. Los datos de 2007 ponen de manifiesto su progresivo auge, ya que a día de hoy la cifra es superior al 20 por ciento, hecho que subraya, según Juan Ordás, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital La Paz, "el peso específico de la vía endoscópica que, además, se va introduciendo en la cirugía avanzada del cáncer ginecológico".
Ordás, cuyo servicio ha organizado el IV Curso Internacional de Cirugía Endoscópica y Vaginal, dirigido por Javier de Santiago y Alicia Hernández, del mismo servicio, ha enumerado algunas de las ventajas que aporta este tipo de intervención: beneficio para la paciente con menos dolor y morbilidad postoperatorios y acortamiento de los días de estancia hospitalaria: en los últimos seis años, según sus datos, la estancia media se ha reducido de 3,2 a 2 días.
Acto resolutivo
En cirugía del cáncer las técnica endoscópicas se han incorporado al tratamiento del cáncer de cuello uterino y de endometrio, "incluida linfadenectomía, extirpación de parámetros y resección amplia de vagina, así como las linfadenectomías retroaórticas que son siempre de mayor complejidad". Además, ha dicho que se lleva a cabo con "la misma eficacia y seguridad oncológica, aportando bienestar neto y claro para la paciente porque las molestias propias de la apertura del abdomen están obviadas".
Las indicaciones para patología tumoral son iguales a las establecidas para cirugía abierta. Solamente aquellos estadios susceptibles de tratamiento quirúrgico se intervienen indistintamente. No obstante, aunque escasas, hay limitaciones: obesidad mórbida, que aporta complejidad a la operación, o existencia de úteros de escasa movilidad, por ejemplo, que sin embargo también son contraindicaciones para procesos benignos.
A su juicio, siguen existiendo ciertas dificultades en el cáncer de ovario, perfectamente abordables por endoscopia en estadios iniciales. En enfermedad más avanzada, conseguir la máxima reducción de la masa tumoral, para que sea más sensible a la quimioterapia, suele ser muy complejo, aunque opina que se trata de una situación transitoria.
"Dentro de unos años las posibilidades de practicar tratamiento endoscópico en ovario se realizarán con absolutas garantías de eficacia y seguridad ". Ordás justifica el futuro éxito en la rápida evolución tecnológica, lo que hace presuponer que habrá métodos que permitan reducir el volumen tumoral.
Disfunciones pélvicasLa cirugía endoscópica se ha incorporado en los últimos años en el abordaje de disfunciones del suelo pélvico. El equipo de La Paz emplea novedosas herramientas, como las mallas artificiales de polipropileno, para el soporte del suelo pélvico "que han supuesto un relevante avance en la resolución de estos problemas puesto que permite que los prolapsos y las disfunciones pélvicas se resuelvan de manera prácticamente definitiva. Las técnicas anteriores se acompañaban del problema de la recidiva, hecho que actualmente casi no se produce; si las técnicas están bien indicadas y realizadas, los resultados a largo plazo son mejores".
Ordás considera que el cambio ha venido de la mano de la técnica, pero también de la mejora de los materiales que se usan en la corrección. Las mallas de poro ancho, sobre todo de polipropileno, han sido decisivas por su tolerancia, ya que se endotelizan con facilidad.
En similares términos se ha referido al desarrollo de la cirugía endoscópica en incontinencia urinaria con el uso de bandas uretrales, las suspensiones de uretra y las inyecciones de sustancias encargadas de controlar el calibre de la uretra. "Todo se encamina a una mejoría de la calidad de vida, así como a una mayor inocuidad de las cirugías".
En cáncer de ovario avanzado sigue existiendo el problema de conseguir la máxima reducción de volumen tumoral por este procedimiento. Las modernas técnicas y nuevos materiales han conseguido que las recidivas sean casi anecdóticas en las intervenciones de disfunción pélvica.