La investigación, dirigida por Jan Willem van der Steeg, del Centro Médico Académico de Amsterdam, en Holanda, se publica en el último número de Human Reproduction. El estudio muestra que un IMC por encima de 29 kg/m2 reduce la probabilidad de quedar embaraza en un 4 por ciento en comparación con las mujeres con un IMC de entre 21 y 29 kg/m2.
Las mujeres con un IMC de entre 35 y 40 tienen una probabilidad de embarazo de entre un 26 y un 43 por ciento menor que las mujeres con el IMC entre 21 y 29. El estudio investigó los efectos de la obesidad en los embarazos espontáneos en 3.029 parejas subfértiles entre los años 2002 y 2004 en 24 hospitales holandeses.
Las mujeres estudiadas tenían que estar ovulando y con, al menos, una trompa de falopio funcionando correctamente, y los hombres debían presentar un análisis seminal normal. Una posible explicación de la relación entre el IMC y las probabilidades de embarazo es la hormona leptina. Es posible que las mujeres obesas tengan los niveles inadecuados de esta hormona, lo que disminuiría las oportunidades de una fecundación e implantación satisfactorias.
(DOI: 10.1093/humrep/ dem371).