Analizar las evidencias sobre las dos vacunas cuya comercialización está aprobada para la prevención del virus del papiloma humano (VPH) y determinar su impacto en el cribado del cáncer de cérvix ha sido uno de los temas centrales del XIX Congreso Anual de la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (Aepcc) que se ha celebrado en Oviedo.
Una de las conclusiones en la que han coincidido varios de los especialistas participantes es en que habrá que seguir la evolución de los distintos tipos de virus para conocer la utilidad de la vacuna. En el congreso se han analizado distintos estudios que confirman la gran eficacia de la vacuna frente a los tipos 16 y 18, que son de más alto riesgo y los más prevalentes a nivel mundial.
No obstante, se ha advertido de que habrá que controlar la evolución de los distintos tipos del VPH, porque "puede ser que se produzca una modificación de la frecuencia de unos y otros a raíz de la aplicación de la vacuna, por reemplazo de genotipos", según ha señalado Alfonso Alba, director del Instituto de Estudios Celulares y Moleculares de Galicia y secretario de la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia.
Según Luis González-Torga, jefe de la Unidad de Diagnóstico Precoz de Cáncer Ginecológico del Hospital Universitario Central de Asturias, se deberá determinar la prevalencia de tipos en cada país. Se conocen al menos 150 tipos de VPH, de los cuales 12 son de bajo riesgo, mientras que 15 se incluyen en la categoría de alto riesgo, debido a que están asociados con cáncer cervical, anogenital, vaginal y vulvar, y a sus lesiones precursoras, entre los que se incluyen los genotipos 16 y 18, responsables del 70 por ciento de los casos de cáncer de cuello de útero.
La protección de las dos vacunas para los dos genotipos es de prácticamente el cien por cien, según ha resumido Alba. La tetravalente protege además frente a los tipos 6 y 11, causantes del 90 por ciento de las verrugas genitales y papilomatosis laríngea. Un asunto aún sin respuesta es la duración de la protección.
Gonzalo Pérez, de la Universidad de Rosario, en Bogotá, que ha participado en el desarrollo de la investigación con la vacuna tetravalente, se ha referido a "la excelente eficacia clínica demostrada en la prevención de estadios precancerosos y del cáncer de cuello de útero, vulva y vagina, que se acerca al cien por cien". Además, ha citado su perfil de inmunogenicidad y capacidad de generar anticuerpos neutralizantes "efectivos para contrarrestar la acción de los virus. Asimismo, es una vacuna segura y bien tolerada".
Prevalencia
Con respecto a las dudas sobre la prevalencia de unos virus y otros en cada país y sobre cuál será su evolución, Gonzalo Pérez ha ofrecido un dato: el análisis de 20.000 muestras de tumor recogidas en 25 países a lo largo del último siglo confirma "la presencia constante de los tipos 16 y 18, responsables del 70 por ciento de los tumores y en todos los registros del mundo evaluados.
Los tipos virales asociados con infecciones transitorias fluctúan, pero los dos tipos de alto riesgo se mantienen". Las vacunas frente a los tipos 16 y 18 reducirán los casos de cáncer cervical entre un 67 y un 71 por ciento, pero es necesario que en el futuro las vacunas incluyan otros tipos.