El nuevo análisis revela que las mujeres que consumen 200 o más miligramos diarios de cafeína pueden duplicar su riesgo de sufrir un aborto. El coordinador del estudio, De-Kun Li, de la División de Investigación de Kaiser Permanente, cree que las embarazadas deberían evitar el café al menos durante los primeros tres o cuatro meses de gestación. “Si no pueden hacerlo por algún motivo, deberían al menos no pasar de una taza al día”.
Instituciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva todavía no tienen una posición oficial sobre la cafeína.
El estudio se realizó en 1.063 gestantes, entrevistadas cuando llevaban una mediana de 71 días de embarazo. De ellas, 102 ya habían sufrido un aborto temprano y otras 70 acabaron teniéndolo, lo que supone una tasa del 16 por ciento. No obstante, el porcentaje de abortos era del 24,5 entre las 164 mujeres analizadas que consumían 200 o más miligramos diarios de cafeína. El aumento del riesgo no estaba vinculado a otros factores como el hábito tabáquico o la edad de la madre, sino únicamente a la ingesta de café.
Según Li, una novedad de su investigación es que aisló el riesgo de la cafeína de otros factores, demostrando que es un peligro real. Aun así, Carolyn Westhoff, profesora de la Universidad de Columbia, tenía reservas sobre el artículo, recordando que la mayoría de los abortos se deben a anomalías cromosómicas y que no hay evidencia de que la cafeína pueda provocar tal cosa.
“El método seguido no me parece la mejora forma de abordar la cuestión –dijo-, aunque es un modo excelente de asustar mujeres”. En su opinión, el tabaquismo, las infecciones clamidiales y la edad son riesgos prevenibles más importantes. “La moderación con todo es una buena regla. Pero la raza humana no hubiese sobrevivido si las primeras fases de la gestación fuesen tan vulnerables a pequeñas dosis de cualquier sustancia”.