Los estudios sobre terapia hormonal y cáncer suelen realizarse en mujeres sanas, y pocos han considerado el impacto de la terapia en las mujeres que han sobrevivido a un cáncer de mama.
Algunos trabajos observacionales y un ensayo sueco aleatorizado -publicado también en Journal of the National Cancer Institute en 2005habían sugerido que la terapia hormonal no tenía apenas efecto o incluso que suponía una reducción de la recurrencia del tumor. Sin embargo, el trabajo que hoy publica concluye lo contrario.
Se trata del estudio Habits (acrónimo inglés de ¿Es segura la terapia hormonal tras un cáncer de mama?), un trabajo de cuatro años de seguimiento donde se recopilaron datos de supervivientes a un tumor mamario.
En el momento del análisis, 39 (el 17,6 por ciento) de las 221 mujeres del brazo tratado tuvieron recurrencia del cáncer o presentaron una nueva malignidad mamaria; en el brazo que no recibió la terapia, las recurrencias o los nuevos casos se produjeron en 17 (el 7,7 por ciento ) de otras 221 mujeres.
La tasa de recurrencia estimada a cinco años se estableció en el 22,2 por ciento para el brazo de la terapia y en el 9,5 por ciento en el brazo control, con un aumento del riesgo absoluto del 14,2 por ciento.
Lars Holmberg, del King's College de Londres y autor principal del estudio, asegura que "el Habits indica que existe un riesgo sustancial de padecer un nuevo caso de cáncer de mama entre las supervivientes a un tumor con THS. Este aumento del riesgo concuerda con datos procedentes de estudios observacionales y de otros aleatorizados sobre la terapia y el riesgo de cáncer de mama en mujeres sanas".
Sin embargo, los resultados son discordantes con los obtenidos hace tres años por el Grupo de Estudio del Cáncer de Mama de Estocolmo. Holmberg justifica esta discrepencia apelando a tres diferencias entre ambos trabajos.
"En primer lugar, el Habits incluía una mayor proporción de mujeres con cáncer de mama y ganglios positivos que el de Estocolmo, por lo que habría también una mayor proporción de mujeres con enfermedad subclínica cuya reaparición hubiese favorecido la terapia hormonal".
Asimismo, más pacientes de Estocolmo habían sido tratadas con tamoxifeno, lo que teóricamente les confería mayor protección frente a recurrencias.
"No obstante, nuestros análisis por subgrupos atendiendo precisamente a la afectación de ganglios, así como al tipo de terapia hormonal administrada y al tratamiento con tamoxifeno, no justifica estas diferencias entre los dos trabajos".
"Una tercera explicación podría estar en el hecho de que en el Habits se empleaba a menudo una terapia basada en un potente progestágeno similar a testosterona de forma continuada o al menos durante 10 días de un ciclo de 28. Además, en el estudio de Estocolmo la THS se recomendó en mujeres menores de 55 años, y en las mayores, el régimen hormonal de estrógenos y progesterona sólo se administraba cada tres meses".
(J Natl Cancer Inst 2008; 100: 475-482).