En un trabajo realizado con ratones se ha empleado el fragmento para elaborar una inmunización que se administra de forma subcutánea o bien por medio de un aerosol nasal, según se publica hoy en PNAS.
Aunque sólo las infecciones persistentes por el virus del papiloma humano (VPH) son oncogénicas, en España 2.100 mujeres sufren cada año un cáncer de cérvix invasor. En el 99,7 por ciento de estos carcinomas se ha detectado la presencia del virus, lo que justificó el desarrollo de una vacuna para prevenir la infección y, por tanto, el riesgo de cáncer.
De los quince subtipos de VPH causantes del tumor, el 16 es el más frecuente, seguido del 18 y del 45. Al primero se le atribuye un 50 por ciento de los casos, mientras que el segundo y el tercero son causantes de un 20 y un 10 por ciento de los carcinomas respectivamente.
Las vacunas desarrolladas contra el VPH, y ya comercializadas en España, protegen por un lado frente a los tipos 16 y 18 (en el caso de Cervarix, de GlaxoSmithKline) y por otro, al 6, 11, 16 y 18 (Gardasil, de Sanofi Pasteur MSD).
Algunos estudios clínicos habían observado que, aunque no se incluían estos subtipos específicamente, sí existía protección frente a los tipos 45 y 31. Un nuevo trabajo que se publica hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences lo ha confirmado de forma experimental.
Hannah H. Alphs, del Departamento de Patología de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, es la primera firmante de este estudio en el que se demuestra que la vacunación con una proteína modificada del VPH16 puede proteger no sólo frente a ese subtipo, sino también frente a otros.
El análisis se ha realizado en ratones, a los que se inoculó un pequeño segmento de la proteína vírica bien de forma subcutánea o mediante un aerosol nasal. Los animales se mostraron inmunes frente al subtipo 16, pero además también ante el 45. De confirmarse estos datos, la vacuna resultante se administraría sin inyecciones, según aseguran los autores.
(PNAS 2008; 105: 5.850-55).