"El objetivo es alcanzar el punto de equilibrio entre eficacia y seguridad. El problema que suelen tener tales moléculas es que no están exentas de riesgos", ha apuntado Romero. Calleja ha insistido en que "la traslación de estas investigaciones a la práctica clínica no va a ser inmediata. Antes de 2011 no habrá ninguna molécula nueva en el mercado".
Ha añadido que, aunque es muy difícil que con estas nuevas moléculas se vaya a alcanzar una tasa del cien por cien de curaciones, "sí parece que la triple combinación eleva de manera significativa la respuesta viral sostenida (RVS), es decir, que se logra que el paciente permanezca negativo al virus una vez que suspendamos el tratamiento".
Ambos han coincidido en que "se pretende producir una negativización del virus muy rápida porque está comprobado que así el paciente tendrá más posibilidades de RVS".
Por otra parte, la combinación de interferón pegilado 7-2a, ribavirina y R1626, la molécula en desarrollo de Roche contra el virus de la hepatitis C, puede mejorar el índice de respuesta al final del tratamiento en los pacientes con el genotipo 1 que no han sido tratados anteriormente, según un estudio en fase IIa que está dirigiendo David Nelson, director de Hepatología y Trasplantes de Hígado de la Universidad de Florida, en Gainesville (Estados Unidos).
La molécula R1626 es un potente inhibidor de la polimerasa perteneciente a una nueva generación de tratamientos que inhiben directamente la replicación del virus de la hepatitis C (VHC). Tras cuatro semanas de tratamiento con esta triple combinación, a las que siguieron 44 semanas con Pegasys y Copegus, los niveles del VHC no han sido detectables en el 84 por ciento de los pacientes.