La sepsis es una fisiopatología compleja con un cuadro clínico heterogéneo en la que el tratamiento debe ser multimodal y personalizado.
La sospecha de una infección clínica implica que se tengan que tomar decisiones terapéuticas importantísimas sin contar con el soporte de la microbiología. Por ello, las innovaciones en biología molecular deberían convertir la sospecha en un diagnóstico certero.
Una de las técnicas de biología molecular que existe en la actualidad es el sistema Septi-Fast, un test basado en una multiplex PCR en tiempo real, que detecta los 25 patógenos más frecuentemente encontrados en las infecciones sanguíneas.
Las técnicas moleculares que localizan la presencia de ADN de la bacteria tienen mayor velocidad y mayor sensibilidad que las técnicas de viabilidad, y los pacientes que más beneficios clínicos obtienen de dichas técnicas son, básicamente, los pacientes con sepsis de mayor riesgo, con costes de manejo, con coste humano alto o con costes asociados.
Según ha explicado Benito Regueiro García, del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, durante su intervención en el XIII Congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología, "en los casos de sepsis grave, la técnica molecular nos ayuda enormemente en el diagnóstico prescriptivo y en el potencial direccionamiento de la terapia".
Los test moleculares soportan el uso de terapia dirigida y permiten un mejor manejo de la resistencia. "Con el empleo de estas técnicas podríamos reducir las cifras de tratamiento inadecuado sin que el tratamiento excesivo aumentara demasiado".
Las técnicas moleculares detectan microorganismos encubiertos, y van a permitir administrar antibióticos adecuados con más seguridad y confirmar terapias en la situación práctica normal. Además, estas técnicas reducen el tiempo de espera de los resultados de laboratorio, que ahora se sitúa en seis horas, pero que con las técnicas automáticas podría ser solo de tres horas.
Para obtener el mayor beneficio clínico de la técnica "se recomienda su uso en situaciones donde haya mayor riesgo por el uso de la técnica habitual, sitios con resistencia antibiótica alta, con alto riesgo de infecciones fúngicas o donde el uso de antibióticos deba ser conservador, o cuando los métodos convencionales de microbiología no sean eficaces porque hemos cubierto al paciente con antibióticos y no funcionan los sistemas que detectan la viabilidad".
A pesar de todo, las técnica de biología molecular tienen algunas limitaciones, ya que deben usarse junto con otros métodos de información clínica y diagnóstica, tampoco detectan la viabilidad de la infección.
Por último, "estas técnicas tendrán implicaciones en los costes de tratamiento y habrá que establecer una necesidad de adecuación de todos nuestros tratamientos a los nuevos conceptos que se derivan del uso combinado de técnicas moleculares y de viabilidad".
Marcadores
"Marcadores inflamatorios hay muchos, demasiados; además, va en aumento su número porque en la sepsis se ponen en marcha mecanismos muy complicados y en ella hay muchas sustancias que participan; algunas pueden servir para diagnosticar la sepsis", ha señalado Paula Ramírez, del Servicio de Microbiología del Hospital La Fe, en Valencia.
Entre estas sustancias, las que se han erigido como marcadores más útiles son la proteína C reactiva (PCR) y la procalcitonina.
"La PCR resulta de mayor utilidad que los marcadores más clásicos como la temperatura o los leucocitos, con una sensibilidad y especificidad adecuadas, y la procalcitonina, a su vez, es más útil que la PCR para el diagnóstico de la sepsis. La procalcitonina, aparte del diagnóstico, tiene unas funciones muy especiales en sepsis, como pueden ser el factor pronóstico de la sepsis, la respuesta al tratamiento y su utilidad como guía al abordaje antibiótico".
La sTREM-1 es una molécula que se genera en distintas células sanguíneas y que ha mostrado mejores resultados que la PCR y la procalcitonina, por lo que podría ser muy útil en este campo en el futuro. "De todos modos, a nivel asistencial aún no está demasiado extendida y su determinación sigue siendo económicamente inviable", ha explicado la especialista de La Fe.
Sobrevivir a la sepsis
El seguimiento de las guías clínicas en sepsis reduce la mortalidad significativamente y su aplicación es, además, coste-efectiva, según los especialistas implicados en la campaña Sobrevivir a la sepsis, que se puso en marcha en el año 2002 y que tiene como objetivo reducir la mortalidad por sepsis grave en un 25 por ciento hasta el año 2009. Esta campaña nació para destacar el impacto del tratamiento apropiado precoz, ya que la eficacia está condicionada al factor tiempo de los diversos tratamientos.
La campaña ha propuesto la adopción de dos paquetes de medidas: uno para aplicar en las seis primeras horas, y otro en las primeras 24 horas; incluyen las principales intervenciones consideradas claves para reducir la mortalidad de la sepsis grave.
Los paquetes de medidas son herramientas que se han demostrado útiles para trasladar la evidencia científica a la práctica clínica. La campaña ha entrado en su tercera fase, en la que se trabaja para introducir en la práctica clínica las medidas terapéuticas plasmadas en las guías.