Respuestas hipercelosas a ligandos TLR podrían explicar la autoinmunidad
Las enfermedades autoinmunes (EAI) sistémicas podrían estar relacionadas no sólo con la respuesta del sistema inmune adquirido sino con alteraciones del sistema innato que hacen que el organismo actúe contra sí mismo.
31/03/2008
Esta hipótesis tan novedosa ha sido planteada por Andrew Cope, del Instituto Kennedy de Reumatología, de Londres (Gran Bretaña) que ha participado en el XIV Simposio Internacional de Inflamación y Enfermedades Reumáticas, en Avilés.
Hasta ahora, el sistema inmune adaptativo era considerado el principal desencadenante de las enfermedades autoinmunes a través de fallos en los sistemas de deleción clonar de células T autorreactivas o a través de la respuesta adaptativa a péptidos propios que compartían una estructura similar a agentes extraños.
Sin embargo, los receptores TLR (Toll-like receptores), que son componentes muy relevantes de la respuesta inmune innata, pueden sufrir una activación inapropiada en respuesta a agentes extraños, y desencadenar autoinmunidad patológica.
En enfermedades como el lupus se ha observado activación persistente de algunos subtipos, como los TLR 7, 8 y 9, "lo que abre nuevas posibilidades terapéuticas para el diseño de antagonistas TLR en las enfermedades autoinmunes", según Cope.
Origen común
El especialista ha planteado que la autoinmunidad puede estar vinculada a alteraciones en el sistema inmune innato, relacionadas con respuestas hipercelosas a ligandos de los receptores Toll like (TLR) propios. "Los autoantígenos actuarían como autoadyuvantes de la respuesta frente a lo propio".
Desde esta forma, procesos tan diferentes en la clínica como la espondilitis anquilosante, el lupus eritematoso sistémico o la artritis reumatoide pueden tener un origen común de alteración inmunitaria, según ha indicado Luis Arboleya, del Servicio de Reumatología del Hospital San Agustín, en Avilés.
Misterios por resolver
La activación o bloqueo de moléculas que intervienen en la vía Wnt, como la DKK-1, provocan erosiones o hipertrofia. "De este modo, entendiendo la regulación y el papel de estas moléculas simples, podríamos resolver uno de los misterios más clásicos de la reumatología: por qué un paciente desarrolla las lesiones propias de la artritis reumatoide como erosiones y osteopenia yuxtaarticular, y también el de las de las espondiloartritis que, en cierto modo, son opuestas, como erosiones con proliferación ósea yuxtaarticular", ha subrayado Arboleya.