El haplogrupo mitocondrial J, factor protector en artrosis
El haplogrupo mitocondrial J es un factor de protección para la artrosis. Así se demuestra en un estudio que será publicado por el grupo de investigación del Complejo Hospitalario Universitario Juan Canalejo, perteneciente al Instituto de Investigación Biomédica de La Coruña, en la revista Arthritis and Rheumatism. El trabajo ha sido reconocido con uno de los dos premios del Plan Genser de ayuda a la investigación otorgado por la Sociedad Española de Reumatología.
23/05/2008
El estudio incluye a 1.000 personas, 500 con artrosis de rodilla y 500 sanas. Los resultados son concluyentes: las personas que carecen del haplogrupo mitocondrial J tienen un riesgo de padecer artrosis cuatro veces mayor. Además, la enfermedad es más benigna en quienes lo tienen. En Galicia, el 10 por ciento de la población goza de esta protección. Esta vía de investigación es novedosa porque se buscan marcadores de genoma mitocondrial. La mayoría de los estudios genéticos que se vienen realizando analizan marcadores en el genoma nuclear. "Nuestros trabajos previos mostraban que la mitocondria funciona de manera defectuosa en pacientes artrósicos", ha explicado el director del grupo y primer firmante, Francisco Blanco García.
En su opinión, puede convertirse en un sistema de diagnóstico para personas que tienen un riesgo alto de padecer esta dolencia. "Por ejemplo, los meniscos se deterioran en los deportistas.
Sabemos que tienen más posibilidades de sufrir artrosis si se les quitan los meniscos, un peligro que aumentaría si no contasen con este haplogrupo".
El importe económico del premio de la SER, 150.000 euros, servirá para continuar con una segunda fase cuyo objetivo será dilucidar si las distintas climatologías influyen en la actuación del haplogrupo mitocondrial J y de la mitocondria. El trabajo de campo se hará en Gran Bretaña, Islas Canarias y México. La presión climatica, que determina el predominio de un determinado haplogrupo en un hábitat, influye en la prevalencia de la artrosis de rodilla. "En lugares fríos la mitocondria trabaja para producir reservas energéticas que se acumulan en grasa, mientras que en zonas cálidas trabaja para que se acumulen en ATP".
Por otra parte, Blanco ha presentado una ponencia sobre biomarcadores proteicos en la mesa redonda sobre artrosis. Actualmente, el COMP, el CTX-II y el ácido hialurónico pueden cuantificar el daño articular, lo que significa que el clínico puede comprobar el grado de destrucción que la artrosis produce en el cartílago.
Además, el equipo del Juan Canalejo está analizando nuevos marcadores proteicos: "En un estudio comparado de muestras de cartílago artrósico con cartílago sano hemos visto que hay otras 29 proteínas que se expresan de forma diferente con la enfermedad". El grupo ha elegido la TPI y la SOD-2. La primera es una proteína que participa en el metabolismo de los hidratos de carbono (glicolisis): "Se ha verificado que en el suero de los pacientes artrósicos hay más anticuerpos contra esta proteína, lo que indica que puede ser un biomarcador para el diagnóstico". La segunda proteína está descendida.