Tres de cada diez pacientes cumplen de forma correcta con el tratamiento en el primer año y la mitad lo interrumpe. La gran potencia del ácido zoledrónico 5 mg (Aclasta, de Novartis) hace posible que se pueda administrar una vez al año mediante una perfusión intravenosa, en lugar de las dosis mensuales o semanales que requieren otros fármacos.
El beneficio no es baladí, ya que una de cada tres pacientes con una fractura de cadera fallece al año siguiente y otro tercio queda dependiente físicamente. Asimismo, el riesgo durante toda la vida de morir a raíz de las complicaciones derivadas de una de estas fracturas es igual que el peligro de fallecer por cáncer de mama.
Javier del Pino, del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Salamanca y profesor en la Universidad de Salamanca, ha expuesto en el congreso de la SER en La Coruña los resultados del estudio PET (Pivotal Fracture Trial), de tres años de duración y en el que participaron más de 7.700 mujeres: "Una perfusión anual de ácido zoledrónico 5 mg durante tres años reduce un 41 por ciento las fracturas de cadera y un 70 por ciento las fracturas vertebrales morfométricas".
Lluis Pérez Edo, jefe de Sección de Metabolismo Óseo del Hospital del Mar y del Hospital de la Esperanza, de Barcelona, ha destacado el efecto analgésico: "Además de disminuir el dolor, mejora la calidad de vida como consecuencia de la prevención de las fracturas clínicas".
Aclasta es un bisfosfonato con una estructura molecular novedosa que dota al producto de una afinidad de unión al hueso más potente y duradera que la de otros bisfosfonatos. "Se une al hueso con gran afinidad y tiene una potente acción inhibidora sobre la actividad de los osteoclastos; de este modo se consigue mantener su efecto durante doce meses", ha explicado Del Pino. Respecto a la seguridad, los ensayos han demostrado un buen perfil.
Según Pérez Edo, "la forma de administración intravenosa evita los problemas gastrointestinales de los bisfosfonatos orales ya que, al contrario que en éstos, la absorción es de menos del 1 por ciento". Esta ventaja es importante porque muchas de las mujeres con osteoporosis en la posmenopausia son pacientes polimedicadas.