Un péptido parece potenciar la memoria y revertir la depresión que genera el estrés
Pocas cosas identifican tanto la vida moderna como el estrés. En su versión negativa, constituye un factor desencadenante de patologías mentales, como la depresión. Pero el estrés también tiene una faceta positiva.
15/05/2008
Carmen Sandi investiga en su laboratorio del Brain Mind Institute, en Lausana (Suiza), ambos tipos. "El estrés es positivo cuando está relacionado con la resolución de una tarea, siempre que no resulte excesivo para el individuo que lo vive. Este tipo de estrés, por ejemplo, facilita que haya un mayor tráfico de neurorreceptores en la sinapsis, lo que se traduce en un impulso para el aprendizaje y la memorización".
Esta definición varía en cada persona, como lo hace la susceptibilidad al estrés. "La vulnerabilidad al estrés es subjetiva. Hay rasgos de la personalidad, como la ansiedad, que caracterizan a los más vulnerables. Parece evidente que el neuroticismo predice que un individuo se adaptará peor a situaciones estresantes".
Entre los mecanismos moleculares implicados, el grupo de Sandi estudia las moléculas de adhesión celular neural, "que hemos visto reducidas con el estrés crónico en áreas cerebrales claves para diversos procesos cognitivos".
Los investigadores han desarrollado unos péptidos que facilitan la función de estas moléculas y corrigen así las alteraciones cognitivas emocionales generadas por el estrés. Uno de estos péptidos, FGL, ya ha culminado la fase I de un ensayo, donde se ha mostrado eficaz para potenciar la memoria y revertir la depresión.