Amelia Pilar Rauter, directora de la investigación, ha explicado: “Varios extractos de la especie de salvia que hemos estudiado provocan inhibiciones bastante potentes de enzimas envueltas en la patología de Alzheimer”. El siguiente paso de la investigación es transformar esos extractos en principios activos que puedan ser usados por la industria farmacéutica.
Hasta el momento, se ha demostrado la acción de los extractos de esta especie de salvia en dos enzimas que controlan la evolución de la enfermedad de Alzheimer, lo que permitirá controlar el desarrollo de la patología, aunque no curar la enfermedad.
El gran potencial de este descubrimiento es su bajo coste, la actividad biológica relevante y la ausencia de toxicidad, ya que hasta un simple té con esta planta puede usarse como terapia de la enfermedad de Alzheimer.
Varios extractos, incluyendo la infusión en agua, mostraron capacidad para inhibir las enzimas acetil y butirilcolinesterasa, envueltas en los neurotransmisores cerebrales y responsables de la progresión de la enfermedad de Alzheimer, con la ventaja de que los extractos bioactivos revelaron ausencia de toxicidad.
En el mercado actual ya hay algunos fármacos que inhiben estas dos enzimas, pero Rauter recordó que, a pesar de eso, “es necesario y urgente” que se descubran sustancias “más eficientes y menos caras que las usadas actualmente”.