El estudio se realizó en el Instituto Nacional de Transtorno Neurológico y Cardiovasculares de los Estados Unidos, donde los expertos utilizaron la imagen de resonancia magnética funcional (fmri) para escanear los cerebros de 29 individuos sanos, a la vez que consideraron ciertos comportamientos sociales.
El equipo observó que cuando el comportamiento social no se ajustaba a los valores del individuo evocaba sentimientos de amargura al llevarse a cabo por otra persona, o evocaba sentimientos de culpabilidad cuando el comportamiento se derivaba del propio individuo.
Estas conclusiones fueron publicadas en la revista La Corteza Cerebral. En el artículo se señala que por primera vez siguieron muy de cerca las regiones del cerebro que interactúan con el vínculo del conocimiento sobre el comportamiento socialmente adecuado con diferentes sentimientos morales, según el contexto en que el comportamiento social se produce.
Los últimos estudios usaron imágenes del cerebro funcional para identificar los circuitos del cerebro que apuntalan nuestra habilidad para diferenciar el comportamiento social que se ajustaban a nuestros valores de los que no.
“Todos los días de nuestra vida estamos constantemente evaluando el comportamiento social y esto afecta en gran parte en cómo nos sentimos sobre nosotros mismos y del resto de la gente”, dicen uno de los expertos. “Pero la forma en que almacenemos y usamos la información acerca de nuestro propio comportamiento y de las otras personas, no son muy comprendidas”, puntualizan.
Los escáneres de cada imagen de resonancia magnética funcional de los individuos podrían ser analizado para ver qué partes del cerebro son activadas para los diferentes tipos de sentimiento que se expresan. Uno de los investigadores se interesó por las exploraciones cerebrales relacionadas con los sentimientos de culpa, ya que éstos tienen especial importancia para su labor en curso sobre la depresión.
La característica más distintiva de los desordenes depresivos es una exagerada actitud negativa de uno mismo, que está típicamente acompañado por sentimientos de culpabilidad.
La región del cerebro asociada a la culpabilidad ha demostrado ser anormalmente activa en pacientes con depresión severa en varios estudios anteriores, pero hasta ahora su participación con la culpabilidad había sido desconocida.
“Ahora que entendemos cómo el cerebro de los individuos sanos responde a sentimientos de culpabilidad, esperamos ser capaces de entender mejor por qué y dónde hay diferencias en la actividad cerebral en personas que padecen o son propensas a la depresión”, manifiestan los estudiosos. Estos resultados permiten nuevos acercamientos en la búsqueda de un mejor tratamiento y prevención para la depresión.