El modelo ha sido desarrollado gracias a la labor de científicos del grupo de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada.
Un equipo de científicos del grupo de Ingeniería Tisular de la Universidad de Granada ha construido el primer modelo de córnea artificial a partir de células madre del limbo esclerocorneal del conejo. Según ha señalado Antonio Campos, director del equipo que lleva años trabajando en la construcción de tejidos y órganos sencillos de elevado uso clínico, tales como la córnea, la uretra, y la mucosa bucal, "los resultados obtenidos son muy importantes, ya que esta estructura puede ser útil para proyectos como la investigación in vitro de la permeabilidad de fármacos. Ahora tenemos que ver su posible uso terapéutico".
El grupo de Ingeniería Tisular de Granada decidió acometer el reto de construir córneas artificiales en un laboratorio porque "el trasplante de córnea es el más realizado en el mundo, pero se enfrenta al problema de las escasas donaciones y al riesgo de un rechazo", ha explicado Miguel Alaminos, investigador del Hospital Universitario San Cecilio, de Granada, y miembro del referido grupo.
Para obtener un sustituto corneal completo, los científicos han aislado, cultivado y expandido células madre adultas de la córnea humana y de animales de experimentación (en concreto, del conejo) a las que han sometido a distintos protocolos de ingeniería tisular.
"La córnea humana está compuesta por tres capas y tres tipos de células: endoteliales, estromales y epiteliales. Las primeras son difíciles de cultivar a partir de ojos humanos, pero resulta sencillo cultivar, manejar y reproducir las de conejo. Por eso hemos recurrido a ellas".
Por otro lado, la capa del centro, la más gruesa, que está formada por células estromales, tiene muchas fibras extracelulares que también son difíciles de reproducir. "Una de las aportaciones más novedosas de este trabajo ha sido desarrollar un modelo de matriz extracelular de fibras basado en una mezcla de fibrina humana, proteína que se usa en la coagulación, y agarosa, un compuesto que existe en la pared de las algas marinas". El resultado ha sido un tejido transparente, consistente y resistente, que puede reproducir al de la córnea en su estructura y función.
"Hemos dado el primer paso para lograr tejidos artificiales y no depender de la donación, construyendo una córnea de tres capas, algo que no se había logrado antes. Sin embargo, aún quedan años para que se pueda aplicar en seres humanos".
El siguiente paso es evaluar si la córnea artificial es idéntica a una normal, aunque "el microscopio y la genética dicen que sí". Además, "hemos empezado a implantar estas córneas en ratones y conejos. Los primeros resultados son buenos, ya que el tejido artificial permite dar puntos y colocarlo físicamente en el ojo.
No obstante, tenemos que comprobar si resiste, si se mantiene transparente y si permite la visión durante un tiempo prolongado".
Los investigadores de la Universidad de Granada trabajan en la construcción de otros tejidos artificiales con uso terapéutico, en colaboración con los bancos de tejidos de Granada y Almería y con los hospitales granadinos Virgen de las Nieves y Clínico.
"Estamos avanzando en la obtención de mucosa bucal artificial, un material muy solicitado en operaciones odontológicas y maxilofaciales", ha adelantado Alaminos. "También queremos intentar fabricar córneas humanas obteniendo células madre a partir de la mucosa bucal.
Un estudio reciente realizado en Japón indica que la mucosa oral es muy rica en células madre que servirían para construir córneas, pero aún no tenemos resultados".
El fin de las prótesis dentales, cada vez más cerca
El camino emprendido por los oftalmólogos para diseñar en el laboratorio partes del ojo, es el mismo que están siguiendo los odontólogos en su ámbito. Uno de los estudios más recientes a este respecto se publica en el último número de Nature Methods y lo ha llevado a cabo un equipo de investigadores japoneses, encabezados por Takashi Tsuji, de la Universidad de Tokio. Este grupo ha logrado por primera vez dientes naturales de ratones con dientes creados en cultivo a partir de células murinas. En concreto, los científicos partieron de células mesenquimales y epiteliales. Primero hicieron crecer a cada uno de estos tipos celulares por separado en la placa de Petri hasta obtener grandes cantidades de las células; después, las inyectaron en una pipeta de colágeno, para que actuase a modo de pegamento entre ellas. Las células formaron una pieza dental con éxito y cuando se trasplantaron en la cavidad dejada por un diente extraído del ratón, pudieron acabar desarrollando un diente con la misma composición y estructura que uno natural.
Este trabajo requiere de otros que confirmen el método empleado, pero sienta las bases para poder elaborar no sólo otras piezas dentales, sino cualquier órgano que derive de este tipo de células a partir del crecimiento folicular.
'(Nature Methods 2007; DOI: 10.1038/NMETH1012)'.