Corrección quirúrgica de párpados: rejuvenecer la mirada
Los ojos son la muestra irrefutable del estado de ánimo, los sentimientos o incluso la edad. De ahí que el cuidado del contorno de los ojos haya cobrado tanta importancia en los últimos años. Sin embargo, no siempre resulta fácil disimular el paso del tiempo, ya que la mayor parte de los productos cosméticos tienen un efecto limitado. Intervenciones como la blefaroplastia o corrección de los párpados permiten rejuvenecer la mirada y eliminar la grasa acumulada en los párpados.
09/02/2004
“Con la blefaroplastia es posible eliminar el exceso de piel, especialmente en el párpado superior, y las bolsas de grasa habituales en los párpados inferiores”, explica el doctor Miguel Burgueño, coordinador del curso de Cirugía Estética Facial, organizado por la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial en Madrid.
Aunque esta técnica permite la eliminación simultánea de la grasa y el exceso de piel, no corrige los rasgos raciales, las patas de gallo u otras imperfecciones, que generalmente requieren el uso de técnicas distintas.
El procedimiento habitual consiste en la realización de incisiones que siguen las líneas naturales de los párpados, es decir, en los pliegues de los párpados superiores y justo debajo de las pestañas del párpado inferior. El especialista retira la grasa acumulada en los párpados a través de estas incisiones, elimina el exceso de piel y cierra las aberturas con suturas muy finas.
“En los pacientes jóvenes, en los que apenas hay arrugas y no es necesario retirar piel, se suele emplear la vía conjuntival, que consiste en la realización de una incisión por dentro del párpado inferior, de manera que no queda una cicatriz visible. La intervención se realiza con anestesia local, por lo que el paciente permanece despierto durante todo el proceso. Una vez finalizado el paciente vuelve a casa y a los cuatro o cinco días se le retiran los puntos”, señala Burgueño.
Entre las molestias habituales tras la intervención se encuentran la sequedad, entumecimiento, sensibilidad a la luz o visión nublada. Para facilitar la recuperación es imprescindible extremar el cuidado de los ojos, utilizar compresas frías para reducir la inflamación, lavar los ojos con precaución, protegerlos del sol y aplicar alguna sustancia que permita mantener su hidratación.
El candidato perfecto: pueden someterse a esta intervención todas las personas sanas que deseen mejorar su imagen y tengan expectativas reales sobre el impacto que esta técnica supondrá en su vida. El perfil de quienes se deciden por esta técnica responde al de una mujer entre 40 y 50 años que empieza a envejecer y no quiere recurrir a intervenciones más complicadas, como el lifting.
Antes de la intervención: es importante tener claro el objetivo de la intervención y los resultados reales que se pueden obtener. En ocasiones, la falta de información hace que muchos pacientes no tengan expectativas reales. El especialista valorará la necesidad de tomar medidas preventivas y la técnica que mejor se adapta a sus necesidades.
Contraindicaciones: algunas enfermedades pueden incrementar el riesgo de complicaciones, como el hipertiroidismo, hipertensión, diabetes, glaucoma, sequedad ocular o problemas circulatorios. El especialista deberá valorar el riesgo del paciente y las precauciones que debe tomar.
Efectos secundarios: ponerse en manos de un especialista cualificado es la mejor garantía para evitar los efectos adversos. No obstante, ninguna cirugía está exenta de posibles complicaciones, que van desde infecciones hasta reacciones a la anestesia. Los efectos adversos más frecuentes suelen ser inflamación, visión borrosa durante algunos días y la aparición de pequeños quistes epidérmicos debidos a las suturas.
Después de la intervención: proteja los ojos del sol, el viento y la contaminación durante las primeras semanas y no utilice lentes de contacto hasta pasadas al menos tres semanas. También es recomendable evitar las actividades que elevan la presión sanguínea.