La ozonoterapia es una alternativa válida y complementaria en el pie diabético siempre que se administre con un protocolo específico según el tipo de lesión y el perfil del paciente. Los resultados obtenidos por el Instituto Vascular Sala-Planell, en el Centro Médico Teknon, de Barcelona, confirman que es posible reducir el índice de infecciones y mejorar la curación de la lesión. Enric Latorre, director adjunto de este instituto y que dirige igualmente Eusebi Sala-Planell, ha destacado que este método se lleva a cabo "con tratamiento hipobárico, colocando el miembro en una bolsa hermética a la que se insufla ozono, tanto en úlceras varicosas, de diabéticos y úlceras de decúbito".
Dentro de este grupo de pacientes, las úlceras que son susceptibles de tratamiento son la macroangiopatía, similar a la arterioesclerótica pero con mayor capacidad de sobreinfección, y la microangiopatía, que aparece espontáneamente o por traumatismo banal. Ambos casos se localizan en las zonas digitales o zonas de roce y suelen ser de tamaño variable, redondas excavadas con fondo rojo y poco dolorosas.
Las úlceras neuropáticas se localizan en las articulaciones metatarsofalángicas del primer y quinto dedos y en la zona plantar. Su tamaño es variable, son indoloras y pueden estar en profundidad rodeadas de hiperqueratosis.
La principal línea de investigación que se encuentra en marcha en este instituto es un estudio prospectivo sobre los factores implicados en la cicatrización y la evaluación del tiempo quirúrgico en los by-pass de arteria femoral en pacientes diabéticos auxiliados con ozono.
Descompensaciones
Por otro lado, Latorre ha subrayado que "el control de los factores de riesgo es esencial, dado que no se puede disociar el control de la glucemia, del colesterol, la hipertensión, el tabaquismo o la dieta, de cualquier procedimiento quirúrgico vascular, porque el descuido en uno de estos elementos implica la descompensación del paciente y en definitiva un perjuicio para el resultado de cualquier terapia o cirugía".
Los efectos relacionados con el aumento de la oxigenación sanguínea explican la cicatrización. Su acción bactericida, fungicida y viricida puede ser especialmente válida cuando se trata de casos recurrentes. "Previamente, en un estudio clínico impulsado por nuestro instituto, hemos comprobado que ya existía un efecto terapéutico del ozono en la lesión hepática inducida por isquemia reperfusión en modelo experimental", ha añadido Latorre.
La ozonoterapia también tiene otras formas de administración: por vía externa con aceite ozonizado en forma de pomada o en agua ozonizada. Asimismo, se insufla en heridas o en cavidades profundas. También se administra en enemas para casos de colitis y está descrita su utilización intraarticular. Las vías de administración suelen ser intrarterial, subcutánea, intramuscular e intravenosa. Pero la forma más corriente es por autohemoterapia, es decir, sacando la sangre venosa del enfermo, tratándola con ozono y volviéndola a introducir en la vena del paciente. La vía anal es también una opción válida en muchas terapias, en particular, en hepatitis.
El tratamiento de las úlceras de pierna ha evolucionado considerablemente en los últimos años y se dispone en la actualidad de numerosas opciones.
Independientemente del tipo de úlcera, la pauta terapéutica puede descomponerse en cuatro fases: la lucha contra la infección, la limpieza, la granulación y la epidermización, según la clasificación que realiza el Instituto Sala-Planell, de Barcelona.
Amputación
El riesgo de amputación menor o mayor en diabético es elevado. La incidencia acumulativa de amputaciones en la población diagnosticada antes de los 30 años y con una evolución de más de diez supera el 5 por ciento en la diabetes mellitus tipo 1 y el 7 por ciento en la diabetes tipo 2; asimismo, según Enric Latorre, la enfermedad cardíaca o cerebral es concomitante en gran parte de los casos. Se estima que entre el 40 y el 50 por ciento de los diabéticos desarrollan úlceras en los pies, llegándose a la amputación en un 20 por ciento. Esta alteración es multisistémica, neurológica, vascular y osteoarticular, y si no se diagnostica y trata precozmente conduce a complicaciones no sólo para la salud del paciente sino para el origen de las situaciones invalidantes.
La ozonoterapia o terapia con ozono ha de administrarse bajo unos parámetros consensuados, pese a que "ciertas prácticas de algunos profesionales son discutibles por no estar debidamente evaluadas", ha advertido Latorre. Además, ha añadido que se necesitan estudios con series amplias de pacientes y la creación de grupos que protocolicen y acuerden las indicaciones y el tipo de tratamiento según las características del enfermo. Constituye una terapia complementaria en protocolos clínicos y, en particular, en las patologías vasculares. Su uso se remonta a la Primera Guerra Mundial, cuando se aplicó en las heridas sépticas de guerra y en abcesos, que presentaban una mejor cicatrización bajo la acción del ozono, lográndose la desinfección. Hoy ya se asume como un recurso más en la clínica.