Publicidad
Publicidad

Dmedicina.com


Dmedicina.com

Enfermedades del pie

El pie plano del niño no exige plantillas, salvo casos específicos

El uso de plantillas en niños debe reservarse a pies planos con sintomatología y problemas en la deambulación, según ha indicado Pere Benito, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital del Mar, de Barcelona. Asimismo, la elección del calzado adecuado a cada edad implicará el desarrollo correcto del pie deforme, por lo que se sugiere la necesidad de realizar campañas informativas para evitar consultas posteriores.
13/11/2003
La relajación de la musculatura, la acumulación de grasa en la bóveda plantar o la existencia de alteraciones anatómicas son algunos de los factores que pueden provocar la aparición de pie plano en el niño. La consulta pediátrica y el uso de un calzado adecuado a cada etapa de crecimiento son fundamentales para evitar alteraciones en la marcha del niño o incapacidades durante la vida adulta. Para Pere Benito, "hay un gran desconocimiento de la patología del pie, quizá porque las dolencias más frecuentes -durezas, callosidades, las derivadas de malos apoyos- no se asocian a otros trastornos anatómicos".
Además, la ortopedia y los tratamientos posteriores que no quedan cubiertos por la Seguridad Social tienden a estar desvinculados de la consulta del reumatólogo y es posible que el error no se corrija correctamente. "Esta situación la hemos solventado con nuestra iniciativa personal contactando con expertos en ortopedia infantil, pero no siempre es posible y dificulta que se corrija la anomalía anatómica", ha añadido. Por eso, ha insistido en que se promuevan campañas sanitarias poblacionales sobre el cuidado de los pies, sobre todo en el diabético, por las complicaciones que pueda suponer el calzado inadecuado.

Evolución
Durante la primera etapa de crecimiento, "la planta del pie es plana, dado que aún no se ha desarrollado el arco plantar y, en su lugar, hay una gruesa capa de grasa", ha descrito el traumatólogo del Hospital del Mar, que ha coordinado un curso celebrado en Barcelona dentro del programa de formación de la Sociedad Española de Reumatología (SER) y con el patrocinio de Menarini.
Esta situación inicial va evolucionando con el tiempo hacia un pie normal, un pie plano laxo infantil (huella aplanada, talones hacia fuera), que normalmente se corrige solo o, en algunos casos y debido a una alteración anatómica de los huesos, hacia un pie plano patológico. Aunque los pediatras recomiendan observar la evolución del pie del niño desde la lactancia, afirman que no es necesario preocuparse por posibles alteraciones del apoyo plantar hasta que el pequeño comienza a caminar. En el caso de los lactantes, lo más acertado es el uso de patucos o calcetines que no presionen el pie y, cuando comienzan a gatear, zapatos muy suaves con refuerzos en la puntera y en el talón.
La talla adecuada debe contemplar una distancia entre el extremo de los dedos y el final del zapato de 1 a 1,5 centímetros, que ha de ser flexible. La altura del tacón dependerá de la edad del niño. Asimismo, ha de ser transpirable, con suela de moderada fricción, para evitar que el niño resbale y, sobre todo, flexible en articulaciones metatarsofalángicas, y ligeros, para reducir el esfuerzo. También debe favorecer la articulación de los tobillos y tener contrafuerte para que sujete más y desgaste menos.

Paso firme
El pie del niño comienza a configurarse a partir de los tres años y se define completamente entre los ocho y los nueve. Siete de cada diez niños tienen los pies planos cuando comienzan a caminar, lo que sucede entre los 12 y los 14 meses. Esta situación, que afecta a la marcha y a la dinámica del pie, es casi constante durante la primera infancia, muy frecuente en los niños más mayores y en un 15 por ciento de los adultos. Luis González Trapote, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital San Rafael, de Barcelona, ha dicho que "a partir del momento en que el niño comienza a caminar va a necesitar un calzado adaptado, con un contrafuerte potente que evite que los talones se desvíen hacia fuera. La puntera ha de ser ancha, alta y reforzada, para que cumpla su función de proteger los dedos de roces y pisotones, y la suela flexible, a la altura de las articulaciones metatarsofalángicas". Aunque el 40 por ciento de las patologías detectadas afectan por igual a hombres y mujeres, existen factores como el calzado en que la altura y forma del tacón condicionan en gran medida los trastornos del pie en las mujeres. Tres de cada cuatro consultas relacionadas con afecciones del antepié son femeninas, debido a la sobrecarga que se produce en la zona al caminar con tacones.
Herramientas de página
  • Delicious
  • Yahoo
  • Meneame
  • Digg
  • Technorati
¿Qué es esto?
Publicidad
Publicidad