El abordaje terapéutico del pie diabético trata deformidades severas en las articulaciones, esto es, tobillos destruidos y muy deteriorados. Alinearlas puede evitar úlceras de presión en el futuro, así como la amputación.
El empleo de un clavo en vez de cerrojos desde el talón a la tibia permite alinear el tobillo y dejar en buena posición el pie plantígrado. Este procedimiento quirúrgico es relativamente simple y los resultados obtenidos hasta ahora son "alentadores", según Arnaud. La clave está en los dos materiales que forman el clavo, que puede estar compuesto de titanio o de una aleación de acero inoxidable, cromo, plomo y molibdeno.
Eficacia similar
La ventaja del clavo de titanio estriba en que es transparente a los rayos X, aunque en la práctica ambos tipos de materiales resultan igualmente eficaces, muy resistentes y no se ha observado una superioridad de uno respecto a otro.
Tras la implantación del clavo, el paciente puede comenzar a caminar "muy pronto". A las seis semanas ya se le permite apoyar el pie. Por el momento no se han detectado rechazos, aunque se ha descrito un riesgo de infección. Sin embargo, éste no dista mucho del que presentan los pacientes no diabéticos.
El equipo de Monterrey ha reunido una serie de 46 pacientes tratados con esta técnica y, en la actualidad, tras un seguimiento que va de un mínimo de seis meses a un máximo de cinco años, sólo se ha detectado una infección superficial y, en dos casos, una rotura de pernos que no ha llegado a alterar la forma del pie. Los resultados se han publicado en "Foot and Ankle International".
Otra línea de trabajo en la que esta universidad mexicana está siendo muy activa es el abordaje de las lesiones del tendón de Aquiles en deportistas de alto rendimiento. El tratamiento consiste en realizar unasección parcial en el nexo de unión del tendón con el sóleo, de forma que la sutura no quede en tensión. Después se añaden unas vainas para conseguir "una cicatrización más uniforme y de forma longitudinal al eje del tendón".
En cambio, cuando no se añaden, la cicatrización se produce de modo transversal y aumenta el riesgo de rotura o la inmovilización del tobillo a largo plazo.
La colocación de las vainas puede evitar esta situación en deportistas de élite que requieren una recuperación rápida. Los afectados pueden iniciar la rehabilitación a las cuatro semanas y regresar al deporte en un máximo de cinco meses. Esta técnica es todavía reciente y se está aguardando a completar un seguimiento de cinco años para publicar los resultados.
Otro aspecto destacado por Arnaud es que la cirugía del pie y del tobillo se ha beneficiado de los avances en la anestesia. Así, Katia Durán, anestesióloga de Monterrey, emplea un estimulador nervioso para localizar el ciático a través del hueco poplíteo situado en la corva de la rodilla y, una vez que lo halla, aplica el anestésico en dicho hueco. Esto permite realizar intervenciones ambulatorias y evitar el bloqueo espinal.