Este problema pertenece a un grupo de alteraciones caracterizadas por una posición anormal del pie con sus componentes anatómicos visibles normales, siendo lo mas característico la rotación interna y la abducción del antepié.
Para su estudio, el hospital andaluz analizó a 1.698 niños nacidos entre 1980 y 1999. La mitad presentaba la enfermedad y se utilizaron como casos, y la otra mitad, de la misma zona y sin alteración ortopédica visible, se empleó como casos controles.
Con los primeros se realizó un estudio univariante y una fase analítica observacional, utilizando como variable dependiente la presencia de anomalía, y como variables independientes: sexo, peso en el nacimiento, edad de diagnóstico, presentación en el nacimiento, orden entre los hermanos, área geográfica, antecedentes familiares, anomalías asociadas, edad de los padres, localización, edad gestacional y gemelaridad. Más tarde se efectuó un análisis multivariable entre casos y controles.
De todo ello se extrajo que las variables de sexo masculino, primer hijo, anomalías asociadas y presentación cefálica son factores de riesgo, y no lo son la gemelaridad, prematuridad y edad de los padres.
El riesgo de padecer la enfermedad se multiplica por once si existe familiar afectado y son más frecuentes los casos bilaterales que los unilaterales. Respecto al lugar de nacimiento, los autores hallaron gran diferencia entre unas zonas geográficas y otras, algo ya descrito previamente por otros autores y que el equipo cordobés imputa al diferente origen étnico.
Liberación plantar
En la misma sesión, otro equipo del Hospital Universitario de Valdecilla, en Santander, ha presentado un estudio de seguimiento a largo plazo de la liberación plantar radical en el tratamiento del pie cavo infantil progresivo o doloroso, donde se concluye que a los diez años hay un empeoramiento de los resultados en el 12 por ciento de los casos.
Para obtener ese porcentaje, el equipo cántabro analizó 30 pies cavos revisados diez años después de la corrección quirúrgica (con la técnica de la liberación plantar radical) y comparó el resultado con el obtenido en este mismo grupo de pacientes a los dos años de la cirugía.
En la muestra, todos los pies cavos eran de etiología neurológica e idiopática y corresponden a 20 pacientes que en el momento de la cirugía tenían entre 9 meses y 4 años de edad.
Tras el trabajo de revisión del resultado a largo plazo, el equipo ha concluido que "se obtienen resultados excelentes y buenos en el 63 por ciento de los casos, siendo especialmente favorable la opinión de los pacientes, mientras que los parámetros clínicos y radiológicos son menos satisfactorios". Al parecer, los peores resultados de la muestra de Santander se han obtenido en aquellos casos cuya etiología es neurológica, en los que al mismo tiempo se ha comprobado que el índice de recidiva es mayor.