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Enfermedades del pie

El método Ponseti corrige el pie zambo con mínima cirugía

La corrección del pie zambo es factible mediante un tratamiento conservador denominado Ponseti. Entre sus ventajas destaca el hecho de que se puede aplicar en los casos más graves, que ofrece iguales o mejores resultados que la cirugía y que no produce fibrosis articular.
04/12/2006
El método del profesor Ignacio Ponseti, cirujano ortopédico español afincado en Iowa, Estados Unidos, es una técnica -no muy extendida aún en España, aunque se va imponiendo poco a poco- que aporta notables ventajas al tratamiento del pie zambo, frente a la corrección quirúrgica de esta alteración que tradicionalmente es agresiva.

El método Ponseti se basa sobre todo en implantar escayolas desde el nacimiento y posteriormente se recurre a cirugía, que se limita a una tenotomía con mínima incisión. El mantenimiento, que es prolongado, se lleva a cabo con botas ortopédicas y con la denominada barra de Denis-Brown para dormir.

"Este método ha cambiado el abordaje del pie zambo. Consigue corregirlo incluso en casos muy graves de manera mínimamente quirúrgica. La corrección es igual o mejor que con cirugía convencional, con la ventaja añadida de que la corrección no produce más rigidez o fibrosis en el pie, contrapartida de la cirugía articular, y que facilita la flexibilidad a largo plazo, ha indicado a DM Jorge de las Heras, del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Infantil La Paz, de Madrid.

Displasias óseas
De las Heras, que junto a Julio de Pablos, del Hospital de Navarra, y José Luis González, del Gregorio Marañón, de Madrid, ha dirigido un curso internacional de Ortopedia Infantil celebrado en La Paz, ha explicado que la técnica ofrece la posibilidad de que si con los años el pie tiende a meterse hacia dentro se puede realizar una cirugía no articular basada en una transposición del tendón del tibial anterior. Está indicada en la mayoría de los casos. No obstante, hay alteraciones que necesitan cirugía, como el pie zambo que se asocia a artrogriposis y que presenta rigidez especial de las articulaciones.

Durante la reunión de cirugía ortopédica infantil, los especialistas, entre los que se encontraba el profesor Georges Finidori, de la Universidad de París, debatieron aspectos relacionados con las displasias óseas: malformaciones congénitas y otras alteraciones poco comunes como la osteogénesis imperfecta, más conocida como huesos de cristal, cuyo tratamiento es complejo, tanto para prevención de fracturas como para tratar las deformidades que se producen por la repetición de fracturas.

Este tipo de patologías tiene un componente genético destacado.A pesar de que su futura terapia podría pasar por el manejo genético, actualmente se tratan las consecuencias de las alteraciones.Conseguir una mejor producción del colágeno supondría una modificación del código genético en el que localizar el error de producción. Hay investigaciones en marcha, pero ni son concluyentes ni están disponibles.

Prevención quirúrgica
"Las secuelas de las deformidades pueden tratarse médicamente con bisfosfonatos, intravenosos u orales, que están resultando eficaces en la minimización de fracturas. La prevención quirúrgica consiste en fortalecer los huesos con clavos intramedulares, que no obstaculizan el crecimiento del niño porque son telescópicos.Estos clavos corrigen la deformidad y previenen la fractura".

Los expertos también han hablado de la displasia de cadera y las posibilidades ortopédicas, como la osteotomía de pelvis, para los casos no corregidos y en prevención de artrosis.

Trasplantes para los tumores óseos
El trasplante de hueso o aloinjerto ha aportado grandes ventajas al tratamiento de los tumores óseos. Luis Muscolo, del Hospital Italiano de Buenos Aires, en Argentina, y uno de los cirujanos con mayor experiencia en este campo, presentó en el encuentro celebrado en La Paz algunos de los datos sobre este procedimiento.

Según Jorge de las Heras, especializado en tumores óseos de niños, el tejido procede de banco de hueso y lo que se injerta es la matriz inorgánica o estructura mineral, lo que supone que, una vez injertado, el organismo lo va incorporando. El injerto consolida y con el paso del tiempo el hueso lo reconvierte en hueso propio.

"Este tipo de metodología ofrece muchas ventajas en el tratamiento de tumores pediátricos, fundamentalmente en sarcomas. Las prótesis de reconstrucción tumoral que suelen emplearse en el adulto no son apropiadas para niños, más aún cuando tienen menos de diez años. En pediatría, el aloinjerto es muy útil porque las resecciones suelen ser amplias y el injerto de banco permite la reconstrucción y adaptación a la medida".

El abordaje genético podría ser la solución para ciertas displasias óseas, pero se trata de una terapia que aún está lejos de la práctica clínica

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