Decálogo del pie sano
El calzado es uno de los factores que más influye en los trastornos del pie. De hecho, los callos, las durezas o el pie cavo, que afectan al 70 por ciento de la población española, están relacionados con el uso de un calzado incorrecto. Escoger el zapato que mejor se adapte a la forma del pie y no comprarlo nunca sin habérlo probado antes son las mejores medidas para mantener el pie sano.
08/08/2003
A la hora de elegir un zapato hay que tener en cuenta algunas cuestiones relacionadas con su uso, materiales y, especialmente, la talla. Un estudio realizado por el Servicio de Reumatología del Hospital del Mar, en Barcelona, observó que la mitad de los pacientes tratados calzaba un número menos que el que les correspondía, lo cual provocaba la aparición de durezas y callos en las partes blandas del pie y trastornos al caminar.
La protección del pie pasa por saber comprar el calzado adecuado. Para evitar las lesiones y los trastornos más frecuentes tenga en cuenta las siguientes premisas:
1. Tenga claro el uso que va a hacer del calzado, ya que no es lo mismo un uso diario, deportivo o para un evento especial.
2. Observe si la talla se ajusta realmente a la suya porque no todos los fabricantes coinciden en las medidas. Asimismo, existen tallas de largo y anchura de pie.
3. Nunca se compre unos zapatos sin probárselos.
4. Exija que el zapato lleve una etiqueta en la que informe de qué materiales están hechos. La elección de un material sintético o de una piel puede influir en el precio, la calidad y la durabilidad del zapato.
5. Una buena transpiración del pie es imprescindible para evitar tanto enfermedades como molestias, sobre todo en los meses de calor.
6. Una buena cámara de aire, tanto en modelos de vestir como en modelos más deportivos, siempre beneficia al pie en confort y seguridad en cada movimiento.
7. El precio siempre debe estar acorde con la calidad. En ocasiones, ser caro no es sinónimo de calidad, por lo que es mejor comparar y no comprar precipitadamente.
8. Los zapatos de niño deben ser ligeros y flexibles para que se adapten perfectamente al pie y no causen daños irreparables. Hasta unos calcetines demasiado ajustados pueden causar una malformación del pie.
9. Al comprar el calzado cerrado tenga en cuenta la sujeción del pie, para que no sean los dedos los que sujeten el zapato y provoque el denominado ‘pie de águila’.
10. El diseño es importante, pero nunca debe anteponerse a la salud del pie.