Estos porcentajes corresponden al aumento de los casos de cáncer de piel debido a la pérdida del ozono previstos por la Organización Mundial de la Salud, una pérdida que el director del departamento de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Barcelona, Jerónimo Lorente, liga al calentamiento global.
"Los datos demuestran que el número de cánceres está aumentando en todo el mundo, salvo en Australia, donde la población está muy concienciada y toman muchas medidas de protección", explicó García. De este aumento tampoco se libra España, donde la incidencia del melanoma se sitúa entre el 3 y el 8 por ciento por cada cien mil habitantes; el carcinoma de epidermis afecta a entre 16 y 26 personas por cada cien mil habitantes y el basocelular a entre 70 y 108, según datos del proyecto Incidencia de cáncer cutáneo en España (Incaces).
La radiación ultravioleta también puede atacar al sistema inmunitario, reactivando el virus del herpes simple y provocando un tipo de cáncer que sólo se da por la conjunción de la presencia en la paciente del virus del papiloma y la exposición solar.
"La disminución de la humedad del aire y de las precipitaciones incrementaría la incidencia de los casos de xerosis, que origina una piel seca y descamada que puede llegar a romperse", afirmó García. Este fenómeno también potenciará los casos de la dermatosis de baja humedad, de dermatitis atópicas y de alergias, así como la profundización de arrugas.
El aumento de las temperaturas provocará además un incremento de los casos de piel sensible y cambios en la distribución de las enfermedades causadas por mosquitos, como el dengue y la leishmaniasis. En España los más afectados por el aumento de estas enfermedades de la piel serán las regiones del interior y el sur peninsular, por su clima seco.