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Enfermedades de la piel

El nevus melanocítico de 10 cm eleva el riesgo de degeneración a melanoma

Los nevus melanocíticos congénitos son una de las afecciones dermatológicas más comunes en el recién nacido. Una vigilancia periódica es suficiente para las lesiones de menor tamaño, pero a partir de los 10 centímetros incrementa el riesgo de degeneración en melanoma, por lo que el control dermatológico específico es imprescindible.
16/04/2008
La mayoría de las dermatosis del recién nacido son benignas, como la pustulosis neonatal y el exantema súbito; estas lesiones hablan de la inmadurez del niño y suelen remitir con el tiempo. Pero también existen otras malformaciones que pueden ocultar lesiones internas que comprometen la vida del neonato: algo tan nimio como una alteración en el trago del pabellón auditivo puede estar indicando una malformación en los riñones. En el caso de las manchas en la piel existe la posibilidad de que se asocien a anomalías del sistema inmune y del hematológico, entre otros. Mercedes García Rodríguez, jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares (Madrid), dirige un curso sobre dermatosis en la gestación y el recién nacido que se celebra esta semana y en el que se han abordado estas y otras afecciones dermatológicas en este tipo de pacientes.

Dentro de las manchas rojas, una de las más frecuentes son los hemangiomas simples, que popularmente se conocen como antojos en forma de fresa, y que suelen experimentar una involución espontánea a los pocos años. "Sin embargo, existen otros hemangiomas más graves, que llegan a cubrir parte de la cara y pueden presentar alteraciones en el sistema nervioso, cursando incluso con epilepsia y trastornos en el desarrollo psicomotor del niño".

Los nevus melanocíticos congénitos requieren cierto grado de vigilancia, pues todos ellos plantean un riesgo de degenerar en melanoma, aunque sea pequeño. De ahí que la vigilancia deba reforzarse cuando aparece un nevus congénito gigante. "Cuando son muy grandes, aparte del problema estético que causan, pueden dar lugar a una melanosis neurocutánea y generar melanocitos aberrantes formando nidos en las meninges y en el sistema nervioso central". Los nevus congénitos pequeños son relativamente comunes (uno de cada 500 recién nacidos), pero suele bastar con el control del pediatra; no obstante, los grandes (mayores de diez centímetros) ya requieren el control del especialista durante toda la infancia y en algunos casos, dependiendo de la evolución, se puede valorar su resección, aunque la especialista destaca que hay que estudiar bien cada caso, pues se trata de una operación muy compleja y molesta para el pequeño, que precisa de varias intervenciones para reinjertar piel.

En el embarazo
Los eccemas y el prurito son las dermatosis más frecuentes entre las embarazadas; en un 50 por ciento se concentran durante el primer y tercer trimestre, y se localizan sobre todo en abdomen, brazos y piernas. El principal problema en el manejo de estas pacientes es la limitación de la farmacopea. Según García, "cada vez tenemos más experiencia con los fármacos en el embarazo, aunque inicialmente intentamos controlar las dermatosis con abordaje tópico. No obstante, si los síntomas son notables, podemos recurrir también a determinados antihistamínicos orales e incluso a corticoides, siempre y cuando éstos se apliquen en dosis moderadas".

De carácter más grave es la erupción urticarial de pápulas pruriginosas, una afección que aparece en una de cada 150 gestantes, sobre todo en el último trimestre, y que se manifiesta con habones y lesiones más pequeñas de intenso picor. "Suelen aparecer en un periodo cercano al parto, por lo que se ha relacionado con el envejecimiento placentario, aunque esta hipótesis no se ha confirmado. De hecho, hay otra afección más rara (que ocurre en uno de cada 5.000 embarazos), la penfigoide gestacional, que si se produce en un embarazo reaparece en sucesivas gestaciones; sin embargo, no es el caso de la erupción pruriginosa y papulosa gestacional: aunque se haya producido en un embarazo no tiene por qué aparecer en el siguiente".

La causa de ambas dermatosis es desconocida, pero su vinculación con la gestación, así como la posibilidad de recidivas tras el parto e incluso con la toma de contraceptivos, sugieren un origen hormonal. "En el caso del penfigoide se sabe que influye un autoantígeno, una estructura propia de la piel contra la que el organismo reacciona dando lugar a las lesiones". Los antihistamínicos orales, corticoides tópicos y medidas básicas de hidratación e higiene son los tratamientos indicados en la erupción urticarial de la gestación, pero si la mujer se encuentra muy afectada y la fecha prevista del nacimiento está cercana, se valora la inducción del parto.
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