Los autores han encontrado que añadiendo cinco cucharadas de tomate frito en la dieta diaria de 10 voluntarios mejoraba la protección de su piel contra el daño que produce la radiación ultravioleta, la cual puede originar envejecimiento prematuro, e incluso, cáncer de piel.
Los voluntarios tomaron una media de 55 gramos de tomate frito y 10 gramos de aceite de oliva diariamente. Otro grupo de 10 participantes recibió sólo el aceite de oliva. Después de tres meses, la piel de los sujetos del grupo que ingestaba tomate contaba con un 33 por ciento más de protección contra las quemaduras del sol (el equivalente de un factor bajo de crema solar) y con niveles mucho más altos de procolágeno, una molécula que proporciona a la piel su estructura y la conserva firme.
Reserva contra el envejecimientoEl estudio indica que el que está detrás de este aparente beneficio es el antioxidante licopeno. Este componente del tomate (que se encuentra en altas concentraciones cuando éste ha sido cocinado) ya se ha relacionado con la reducción del riesgo del cáncer de próstata.
El estudio en ambos grupos ha sido pequeño y breve, por lo que el equipo está ahora investigando los beneficios del licopeno para la piel. Los investigadores, no obstante, alertan de que el consumo de tomate frito debe ser visto como una ayuda adicional y no, como una alternativa a la crema solar.