"Estamos sorprendidos por el efecto antitumoral que han logrado los linfocitos T CD4+ y por la duración de la respuesta. En este paciente ha sido todo un éxito, pero hay que confirmar la eficacia del tratamiento en un estudio más amplio", afirma Cassian Yee, de la División de Investigación Clínica del Centro del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, y coordinador del equipo de médicos que ha descrito el caso.
El paciente es un hombre de 52 años que presentaba un melanoma en estadio IV con afectación en los gánglios linfáticos inguinales y en un pulmón. De él se extrajeron linfocitos T CD4+ que se expandieron en el laboratorio para infundirlos en el enfermo; en total recibió una dosis de 5.000 millones de CD4+ clonados, con un antígeno tumoral específico.
Dos meses más tarde las imágenes por TC y PET revelaron que los tumores habían desaparecido. El hombre ha permanecido dos años -en el momento de escribirse el artículo- sin la enfermedad. El propio autor del trabajo advierte sobre las limitaciones de estos resultados, que derivan de un solo paciente con un determinado tipo de sistema inmunológico.
Hay que hacer nuevos ensayos que confirmen la eficacia de esta estrategia inmunoterapéutica con linfocitos T. Siendo muy optimistas, Yee espera que pueda utilizarse en el 25 por ciento de todos los pacientes con melanoma avanzado que presentan un sistema inmunológico similar, así como el mismo antígeno tumoral (NY-ESO-1).
El paciente procede de hecho de una serie de nueve enfermos con melanoma metastásico en los que se ensayó este abordaje sin éxito. En trabajos previos, el equipo de Yee había empleado linfocitos T CD8+, pero no se mantenían en el organismo sin la ayuda de los CD4+ o de la interleucina 2; esto les dio la idea para trabajar con los primeros.
(N Engl J Med 2008; 358: 2.698-2.703).