Los estudios de la Universidad Médica de Carolina del Sur analizaron un eventual estudio llamado CLUE II, estaba establecido en el condado de Washington, en 1989. Los expertos compararon el riesgo en desarrollar tumores malignos en 769 individuos que habían sido diagnosticados con cáncer de piel no melanoma y 18.405 personas que no tenían ninguna historia de la enfermedad durante el período de 16 años de seguimiento.
La total incidencia de cánceres fue de 293,5 casos por 10.000 personas años en aquéllos individuos sin ningún antecedente de cáncer de piel. Después de ajustar otras variables asociadas con el cáncer de piel, incluyendo la edad, sexo, la masa corporal, el tabaquismo y el nivel de educación, los investigadores descubrieron que los individuos que habían padecido cáncer de piel no melanoma tenían el doble riesgo para adquirir otros tipos de cánceres comparados con los individuos que no poseían ningún tipo de cáncer de piel anterior.
El incremento de riesgo se mantuvo estadísticamente significativo cuando los expertos quitaron el melanoma de la lista de cánceres posteriores, indicando que el riesgo elevado no estaba restringido al melanoma. La asociación fue observada para ambos tipos de cáncer de piel no melanoma, de células basales y el carcinoma de células escamosas
La asociación más fuerte entre un historial de cáncer de piel y los posteriores tumores malignos, fue advertida en los participantes de estudio más jóvenes, entre 25 a 44 años. "El diagnóstico de cáncer de piel no melanoma en edades más tempranas está fuertemente vinculada al riesgo de desarrollar tumores malignos posteriores y, al mismo tiempo, concuerda con el modelo que cabría esperar para un marcador de predisposición hereditaria al cáncer", finalizaron los autores.