Un buen fotoprotector debe reunir las siguientes características:
- Tener un rango de protección entre un SPF 15 y un SPF 30.
- Buena penetración y fijación en las capas epidérmicas, asegurando una protección prolongada.
- Resistente al agua y a la transpiración. Hay que diferenciar dos conceptos: Water-resistant, que es aquel producto que resiste una inmersión de 40 minutos, o dos de 20 minutos y Water-proof, cuando se trata de un compuesto que permanece sobre la piel tras un baño de 80 minutos o cuatro de 20 minutos. Un producto que cumpla uno de estos requisitos se puede considerar también resistente a la transpiración.
- Estable a la luz, aire, humedad y calor.
- Que no cause irritación ni toxicidad.
- Formulado en una buena base hidratante.
- Buena absorción de radiaciones nocivas del sol.
- Debe poseer capacidad hidratante para compensar las pérdidas de agua por acción de la radiación IR y por el efecto de los radicales libres sobre el colágeno y otras partes de la piel.
- También debería incluir sustancias con poder antiinflamatorio para contrarrestar el efecto de la radiación solar.