UVA artificial
Algunas personas recurren a las cabinas de rayos UVA con el fin de empezar el periodo estival ya bronceados. Otras insisten en estar morenas todo el año y aprovechan la rapidez y los precios cada vez más asequibles de este sistema de bronceado. Sin embargo, en los últimos años ha aumentado la polémica en torno a sus beneficios y perjuicios.
Redacción 02/06/2003
A su favor se alega que es un método rápido y limpio de adquirir el bronceado, y que incluso es recomendado para tratar afecciones como el acné, la psoriasis o la osteoporosis. No obstante, los dermatólogos no comparten esta visión tan benévola.
En Estados Unidos la American Medical Association (AMA) ha recomendado su prohibición y en España son numerosas las voces que advierten de los peligros de las cabinas de rayos UVA. Desde la Real Academia Nacional de Medicina, el dermatólogo Antonio García Pérez afirma que los UVA, que son cinco veces más utilizados por mujeres que por hombres, no son nunca recomendables y deben “prohibirse a la personas con piel clara”.
Esto se debe a que los rayos UVA penetran profundamente en la piel y pueden provocar lesiones importantes. Además, no todas las cabinas se encuentran en buen estado ni cumplen la normativa vigente, por lo que algunas llegan a emitir también rayos UVB y UVC.
Si decide recurrir a este método de bronceado tenga en cuenta los siguientes consejos:
No se exponga a los rayos UVA si su fototipo es I o II, si tiene antecedentes familiares de cáncer de piel o está embarazada.
Si toma algún medicamento consulte con su médico para saber si es compatible con la radiación UVA.
No tome más de 30 sesiones anuales.
Evite tomar el sol tras una sesión de UVA.
Proteja sus ojos con gafas especiales (las gafas de sol no son del todo eficaces).
Acuda a un centro que certifique el estado de sus máquinas, así como el nivel de higiene, y no se exponga más tiempo del que le indique el responsable del centro.