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Enfermedades psiquiátricas

El TDAH es una alteración bioquímica y como tal se trata

El diagnóstido del trastorno por déficit de atención e hiperactividad es clínico, y su tratamiento, farmacológico. En ello han coincidido los principales especialistas en la alteración, que se han reunido en Madrid para trazar una estrategia que ayude a los pacientes.
14/04/2008

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una alteración bioquímica de ciertos neurotransmisores (dopamina y noradrenalina, fundamentalmente) y por tanto se trata con fármacos, al margen de que su abordaje se complete con una intervención psicoeducativa; además, el diagnóstico se basa en la clínica y en principio no son necesarias otras pruebas.

El TDAH está infradiagnosticado y muchos pacientes tardan años hasta dar con un profesional que sepa manejarlos, por lo que hay que trabajar para ampliar el conocimiento sobre una entidad que afecta al 6 por ciento de la población infantil.

Con esta declaración de intenciones se ha constituido un grupo nacional de expertos en TDAH, integrado por 25 especialistas de los servicios de Psiquiatría Infantil que son centros referencia para el trastorno en toda España.

El grupo estará coordinado por Francisco Montañés, jefe de la Unidad de Psiquiatría Infantil del Hospital Fundación Alcorcón (Madrid), y Xavier Gastaminza, psiquiatra infantil del Hospital Universitario Valle de Hebrón (Barcelona).

La iniciativa ha contado con el apoyo de la Unidad de Sistema Nervioso Central del Laboratorio Juste y entre sus proyectos destacan una guía de tratamiento para TDAH, un software de registros de pacientes para futuros proyectos de investigación y una serie de web informativas para médicos.

Impacto mediático
El TDAH acapara cada vez más presencia en los medios y a ello contribuye el hecho de que un grupo de especialistas de los principales hospitales españoles se reúna con este tema sobre la mesa.

Pero el impacto mediático no ha sido suficiente para que se detecten todos los casos, ni para evitar los cuatro años de media que se tarda en recibir un diagnóstico adecuado, que, por cierto, se basa en la clínica pura y dura, como destaca Gastaminza en oposición a los que piensan que las pruebas neurológicas tienen un papel determinante en el trastorno: "Las pruebas neurológicas no son necesarias, salvo en caso de diagnóstico diferencial o como parte de una investigación".

Según este psiquiatra, llevamos una década de retraso con respecto a países como Estados Unidos, donde el trastorno ha adquirido la importancia que merece cualquier otra alteración que merme el aprendizaje infantil. "Los niños que en Estados Unidos son diagnosticados con TDAH se sientan automáticamente en las primeras filas de clase", recordaba Montañés. Allí ahora la principal preocupación estriba en que se ha caído en cierto abuso de la terapia farmacológica.

"Los tratamientos consiguen muy buenos resultados y por ello quizá se administran en demasiados casos, pero esta preocupación no es la nuestra, pues en España sólo tratamos a un 10 por ciento de los que deberían recibir la terapia", puntualiza Gastaminza, que destaca el buen rendimiento obtenido con metilfenidato, que además se ha perfeccionado con una nueva fórmula de acción prolongada y efecto de inicio rápido.

Del tratamiento eficaz depende no sólo que el niño pueda seguir un ritmo escolar normal, entre otras facetas vitales, sino también que se eviten otros problemas mentales, como las adicciones.

De hecho, se estima que un 20 por ciento de los afectados por una toxicomanía tienen un TDAH de base y existe incluso una curiosa hipótesis por la que estas personas abusan de ciertas sustancias tóxicas como una forma inconsciente de autotratamiento, pues hay drogas que, salvando las distancias con los fármacos, actúan como estimulantes.

Primeros que son últimos
El Compendio de Psiquiatría Infantil escrito por el catedrático Augusto Vidal i Parera se considera el primer tratado sobre psiquiatría infantil de la literatura médica. Un siglo después de su segunda edición, España es el único país de la Unión Europea, junto con Letonia, que no tiene la especialidad de psiquiatría infantil y juvenil, a pesar de que el 10 por ciento de los niños y el 20 por ciento de los adolescentes sufren trastornos mentales.

En esta línea, María José Mardomingo, presidenta de la Asociación Española de Psiquiatria del Niño y del Adolescente (Aepnya) y responsable de la Unidad de Psiquiatría Infantil del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid, ha afirmado que "mientras no consigamos un reconocimiento de la especialidad iremos a la cola en psiquiatría infantil.

Es indignante que todavía estemos en esta situación de subdesarrollo". Mardomingo ha indicado que otro de los proyectos propuestos a partir de esta reunión es la constitución de la primera asociación de psiquiatras nacionales de niños y adolescentes con TDAH.

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