La investigación ha encontrado que la ketamina reestablece la normalidad en la corteza orbifrontal, un área del cerebro que se localiza sobre los ojos y que está hiperactivo en los pacientes con depresión. Se cree que esta área es la responsable de los sentimientos de culpa, miedo, aprehensión y de reacciones físicas como la aceleración del corazón.
Deakin suministró ketamina intravenosa a 33 voluntarios sanos y realizó minuto a minuto escáneres de sus cerebros para observar qué sucedía cuando la droga hacía efecto. Las imágenes de los escáneres mostraron que el fármaco actuaba muy rápido.
Los resultados fueron sorprendentes porque los investigadores esperaban que la ketamina controlara, en lugar de esta área, la parte del cerebro que controla la psicosis. “Hubo alguna actividad ahí, pero más espectacular fue la desactivación del centro de depresión”, según Deakin.
Efectividad frente al ProzacLos últimos hallazgos marcan un objetivo para diseñar nuevos fármacos y ofrecen la esperanza para muchas personas que no responden al Prozac u otras medicinas habituales. Esto resulta importante teniendo en cuenta que la depresión es una de las causas de suicidio y que afecta a alrededor de 121 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Médica de Salud.