Hoogendijk estudió a 1.282 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 65 y los 95 años durante un largo periodo de tiempo. Casi el 40 por ciento de los hombres y el 57 por ciento de las mujeres tenían bajos los niveles de vitamina D en sangre.
Entre las 169 personas diagnosticadas con depresión leve, así como las 26 con trastorno depresivo más grave, los niveles de esta vitamina eran un 14 por ciento más bajos que los de las personas que no padecían la enfermedad, según ha explicado Hoogendijk.
Hormona paratiroideaExiste un gran número de plausibles modos por los que los bajos niveles de vitamina D pueden influir en el estado de ánimo, dado que juega un papel importante en procesos neurológicos y hormonales, ha aclarado el autor.
Si la deficiencia de la vitamina D es una causa más que un resultado de la depresión, según Hoogendijk, “esto indica que un suplemento con vitamina y una mayor exposición a la luz solar podría ayudar a tratar el trastorno del estado de ánimo”.