Se analizaron los resultados de 33 jóvenes de entre 12 y 18 años, unos tratados con amitriptilina y otros con un placebo. La investigación duró 12 semanas y se dividió en tres fases: dos semanas para la calificación, ocho para el tratamiento y tres para la fase de lavado.
Durante el estudio se observó que los pacientes tratados con amitriptilina mejoraron su calidad de vida y el tratamiento se asoció a la disminución de diarreas y dolor. Las causas del síndrome del intestino irritable no están claras, aunque puede deberse a factores psicológicos, biológicos o a una combinación de ambos.
La muestra del estudio fue reducida debido a que muchos de los padres de pacientes susceptibles de ser estudiados se negaron a participar por la preocupación de que el consumo de antidepresivos en niños condujera al suicidio. Bahar aclaró que la dosis en el estudio era muy inferior a la que se administra para trata la depresión.
"Dadas las conclusiones de nuestro estudio, las futuras investigaciones deberían centrarse adecuadamente en el uso juicioso de la amitriptilina y otros medicamentos para el dolor crónico en niños con trastornos funcionales gastrointestinales con el fin de complementar la terapia biopsicosocial y antibiótica", concluyó el investigador.