De los 300 millones de personas que padecen en el mundo asma, 270 millones pueden asociar rinitis alérgica, cuadro cuya evolución natural suele agravar el pronóstico del asma. De hecho, una rinitis mal controlada puede derivar en asma, por lo que el tratamiento debe ser único para ambos cuadros que, en realidad, conforman una sola enfermedad sistémica con órganos de afectación diferentes, según recogen los últimos datos de la Guía Internacional ARIA, referente terapéutico internacional de la rinitis alérgica.
En el texto, iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se hace hincapié en que "el control de la enfermedad respiratoria no puede limitarse a tratar cada órgano diana por separado. La estrategia terapéutica debe ser integral y global para una única patología", según Antonio Valero, del Servicio de Neumología y Alergia Respiratoria del Hospital Clínico de Barcelona.
Dianas específicas
Joaquín Mullol, coordinador de la Unidad de Rinología del Servicio del ORL del mismo hospital, ha señalado que la ARIA también incluye como novedad terapéutica el hecho de recomendar los fármacos antileucotrienos "como primer nivel de tratamiento"; la razón es la implicación de mediadores inflamatorios -los leucotrienosen la fisiopatología de ambos cuadros y por la efectividad que los fármacos que los bloquean han mostrado como tratamiento integral de asma y rinitis ya que actúan en estos órganos diana".
Para Jesús Molina, miembro de la Sociedad Respiratoria en Atención Primaria, un buen control de la rinitis desde la asistencia primaria podría disminuir los casos de asma, "un problema global para el que si no se adoptan medidas preventivas puede convertirse en un grave problema en 2020-2030, pues se calcula que en 2020 el 4o por ciento de la población padecerá enfermedad alérgico-respiratoria".