La exposición a las partículas gruesas de la contaminación del aire, como las procedentes de actividades agrícolas, del polvo transportado por el viento y la pulverización mecánica, no es estadísticamente significativa en relación con las admisiones en las urgencias hospitalarias por enfermedades respiratorias y cardiovasculares en Medicare (el programa de seguro de salud del Gobierno de Estados Unidos).
Esta conclusión se extrae de un estudio coordinado por Roger D. Peng, profesor del Departamento de Bioestadística de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins, en Baltimore (Estados Unidos), que se publica hoy en la revista The Journal of the American Medical Association.
Los riesgos para la salud de las partículas finas de 2,5 micras o menos de diámetros aerodinámico (PM2,5, según sus siglas en inglés) han sido extensamente estudiados durante la última década, y se ha visto una fuerte evidencia de la asociación con la enfermedad y la muerte.
Sin embargo, la evidencia de las partículas gruesas es más limitada. Se cree que podrían depositarse en las vías respiratorias superiores. Las partículas que se encuentran en el rango PM2,5 pueden alcanzar las vías respiratorias inferiores y los alvéolos.
Tamaño de deposición
Según Peng, "actualmente la evidencia nacional respecto a los riesgos para la salud a corto plazo derivados de la exposición a las partículas de entre 10 y 2,5 micras de diámetro es limitada, aunque se reconoce que el tamaño de las partículas influye en los patrones de deposición en el tracto respiratorio".
Entre enero de 1999 y diciembre de 2005 fueron admitidos en Medicare 3,7 millones de pacientes con enfermedad cardiovascular y 1,4 millones con enfermedades respiratorias.
(JAMA 2008; 299 [18]: 2172-2179).