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Enfermedades respiratorias

La termoplastia reduce la dosis de fármacos en asma grave o moderada

La termoplastia bronquial es una opción terapéutica experimental no farmacológica para el asma grave o moderada que se ha demostrado eficaz para disminuir las exacerbaciones, aumentar los periodos asintomáticos y mejorar el volumen de inspiración de los pacientes, según se ha expuesto en el XLI Congreso Anual de la Separ, en Tenerife. Vea el vídeo sobre la termoplastia
03/06/2008

Atul Mehta, del Departamento de Neumología, Alergia y Medicina Crítica de la Clínica Cleveland, en Ohio (Estados Unidos), ha explicado en el XLI Congreso Anual de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se celebra estos días en Tenerife, los resultados con una nueva terapia, no farmacológica, para el asma.

En España el asma afecta hasta al 5 por ciento de la población adulta y casi al 8 por ciento de la infantil; esta patología provoca unas 180.000 muertes cada año, y los principales factores que contribuyen a su morbimortalidad son un mal diagnóstico y un tratamiento inadecuado.

Mehta ha expuesto que la termoplastia bronquial se basa en la hipótesis de que al reducir la masa del músculo liso de las vías aéreas mediante radiofrecuencia se puede disminuir la broncoconstricción y mejorar el flujo de aire durante la respiración.

La intervención se realiza de forma ambulatoria con un broncoscopio flexible que se introduce por la nariz o la boca y que genera energía térmica con radiofrecuencia. La temperatura se eleva hasta los 65 ó 70 grados y consigue reducir el músculo bronquial. Se requieren tres sesiones: las dos primeras unilaterales, de forma alternada y con un intervalo de tres semanas, y la última en ambos lados luego de tres semanas más.

No sustituye
Esa opción terapéutica no sustituye al actual tratamiento farmacológico tradicional con broncodilatadoes, anticuerpos monoclonaes y corticoesteroides, pero mejora de forma significativa los resultados en combinación con ellos. Los estudios multicéntricos más recientes citados por Mehta y en los que ha participado demuestran que con este tratamiento se requieren con menor frecuencia dosis de rescate de los medicamentos inhalados.

Al respecto, Vicente Plaza, coordinador del Área de Asma de la Separ, ha comentado que "la nueva terapia sin fármacos y con calor permite reducir sustancialmente la dosis de medicación de los asmáticos", por lo que también se convierte en una opción apropiada para el asma reacio al tratamiento.

Según un estudio publicado recientemente en The New England Journal of Medicine, al año de seguir el tratamiento con la termoplastia bronquial los pacientes consiguen un mejor control de la patología. Los resultados de ese ensayo muestran que se consigue una disminución del 50 por ciento de las crisis de asma y que los días sin síntomas se triplican.

En este trabajo se asignó de forma aleatoria a 112 pacientes, de entre 18 y 65 años, con asma moderada o grave, que habían sido tratados con corticoides inhalados y agonistas 2-adrenérgicos de acción prolongada (B2AP), y en los que el control del asma había empeorado al suspender los B2AP, a someterse a una termoplastia bronquial, o bien a un grupo de control, que no recibía el procedimiento broncoscópico.

El criterio principal de valoración fue la frecuencia de reagudizaciones leves, que se calculó en tres periodos programados de dos semanas de abstinencia de los B2AP al cabo de tres, seis y doce meses.

Efectos adversos
Esta intervención está asociada con la aparición de síntomas como disnea, esputo y malestar en el área torácica en el periodo inmediato a la intervención; sin embargo, a los siete días la mayoría de estos efectos desaparecen. A los doce meses no se observó diferencia entre ambos grupos.

Asimismo, la parte de músculo liso que se reduce por medio de la termoplastia endoscópica no se ha relacionado con consecuencias negativas y los pacientes asmáticos toleran bien el procedimiento.

Controversias y tres millones de visitas
Los estudios realizados hasta ahora demuestran la seguridad y efecto persistente de la termoplastia, pero una de las grandes incógnitas que plantean estos trabajos es saber por qué resulta tan beneficioso el componente del efecto placebo en el tratamiento del asma. Para conocer con más precisión esta situación Mehta está dirigiendo un estudio a doble ciego del que aún no se tienen resultados definitivos. No obstante, los datos preeliminares no son muy alentadores y ponen en duda el futuro de la técnica.

Hasta ahora, de lo que se tiene constancia es de que el efecto de la terapia es positivo y seguro, pero es necesario profundizar aún más para comprobar su mecanismo de acción. Por su parte, Vicente Plaza ha recordado que el asma es una de las enfermedades crónicas respiratorias más frecuentes, que causa casi tres millones de visitas al médico y produce unas 200.000 hospitalizaciones al año en todo el mundo.

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