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Enfermedades urológicas

La fotovaporización con láser reduce el sangrado en cirugía de la próstata

La eliminación del adenoma en la cirugía de hiperplasia benigna de próstata se realizaba mediante resección transuretral o prostatectomía abierta. Desde hace unos años se está abriendo paso la fotovaporización con láser, que permite una cirugía de menor riesgo, menor sangrado y dar el alta mucho más rápidamente.
15/04/2008

La intervención, mínimamente invasiva, consiste en la introducción de un litoscopio en la vejiga que porta una fibra del láser que genera luz verde con una longitud de onda de 532 nanómetros. "Ésta eleva la temperatura del tejido a 100 grados, lo que hace que se vaporice", según Eldiberto Fernández, adjunto del Servicio de Urología del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

Una de las ventajas del láser frente a técnicas tradicionales es la reducción del riesgo de sangrado. "La próstata es un glándula muy vascularizada. La resección transuretral tiene una tasa de sangrado que obliga a realizar transfusiones a entre un 4 y un 5 por ciento de los pacientes; en principio, con el láser no es necesario realizar transfusiones.

La diferencia principal es que no se corta y coagula, sino que se vaporiza, por lo que el sangrado es menor. Si por casualidad aparece una hemorragia, el láser puede bajarse de temperatura (60 grados) y realizar pulsos de coagulación", explica Ricardo García Navas, adjunto del Servicio de Urología del Hospital Ramón y Cajal.

Este menor riesgo de sangrado y la intervención gracias al endoscopio permite que "el paciente pueda ser dado de alta con rapidez. Después de la intervención se le coloca una sonda para que limpie y no se formen trombos, y se puede marchar a casa en pocas horas".

La fotovaporización ha permitido ampliar el rango de pacientes candidatos a cirugía. Los de edad avanzada o con enfermedades cardiovasculares apenas tenían posibilidades terapéuticas, teniendo que permanecer con sondas de forma indefinida. "Ahora podemos intervenir a pacientes con un estado general peor, que antes no podían disfrutar de las técnicas quirúrgicas, como los antiagregados.

También es recomendable esta intervención en personas laboral y sexualmente activas porque en 24 horas se pueden ir a casa y en apenas tres días pueden estar trabajando", dice Eldiberto Fernández.

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