El primer motivo produce un empeoramiento de las propiedades del óvulo mientras que entre los factores que incurren en el segundo se encuentra la exposición a tóxicos medioambientales que, según Álvarez, "pueden comenzar a actuar en hombres durante el periodo fetal". Inductores endocrinos que están presentes en algunos alimentos (suelen estar asociados a los plásticos y a los conservantes) y en el agua parecen intervenir en el proceso de deterioro de la calidad seminal.
Aunque la infertilidad es inevitable, tiene solución a través de distintos tratamientos, según cada caso. En este sentido, Álvarez ha presentado una técnica que se ha comenzado a aplicar en Barcelona hace menos de un año y que está basada en la utilización de marcadores bioquímicos del paciente antes de someterlo a un tratamiento. Con esta prueba se analiza el nivel de fragmentación del ADN de los espermatozoides. Si ésta es alta se convierte en la causa principal de la infertilidad y del fracaso de otras técnicas como la fecundación in vitro, ya que el esperma no se halla íntegro y fracasa la fecundación.
Según esta técnica, la integridad genética de los espermatozoides se está convirtiendo en un nuevo parámetro para la evaluación de la fertilidad masculina, que se añade a los tradicionales, como la cantidad, morfología y movilidad.