Los avances en claridad, fiabilidad y facilidad que aporta el sistema de citología líquida ThinPrep Pap Test frente a la citología convencional se han puesto de relieve durante la XXXVI Reunión de la Sociedad Española de Citología, que se ha celebrado en Salamanca. De su análisis se ha encargado la patóloga Euphemia McGoogan, directora médico de Cytyc en Europa, que también ha hablado de las distintas patologías glandulares de endocérvix y endometrio y su histología.
Según McGoogan, el adenocarcinoma de cérvix es una de las patologías más difíciles de diagnosticar por su complejidad histológica.
Por eso, la realización de una prueba clara y fiable es imprescindible para establecer un diagnóstico diferencial. Hace tres años, la Food and Drug Administration (FDA) puso de manifiesto que el ThinPrep, un nuevo método para elaborar el test de Papanicolau, era significativamente más efectivo que la citología convencional para la detección del cáncer de cuello de útero o de lesiones precursoras en el cérvix.
El procesamiento de este nuevo sistema de citología líquida se basa en la homogeneización, dispersión, filtración y transferencia de las células, creando una monocapa celular representativa de la totalidad de la muestra.
Así, en lugar de extenderla en un cristal, agita la toma en un vial de recogida que contiene un líquido preservante que permite analizar el cien por cien del material. Mediante este análisis se puede observar más claramente cómo son las agrupaciones de las células y ver cómo son los núcleos en estas agrupaciones, dos de los aspectos más importantes que se tienen que tener en cuenta para diagnosticar los distintos tipos de cáncer de cuello uterino.
Elementos básicos
Algunos indicadores de lesión invasiva son la descamación de las células en placas y la presencia de agrupaciones papilares desordenadas, que se observan en forma de fragmentos con pseudoestratificación y disposición en plumaje y roseta de los núcleos.
Durante su intervención, McGoogan se centró en patologías como los adenocarcinomas endocervicales invasivos, la metaplasia tuboendometrial y la discariosis escamosa. En este sentido, y debido a la complejidad histológica de las lesiones glandulares cervicales, la experta ha tratado de establecer criterios para identificar estas patologías.
De la comparación entre el adenocarcinoma endocervical y las lesiones escamosas, ha destacado que en la mayoría de los casos las agrupaciones de células son más tridimensionales en el adenocarcinoma, los bordes del grupo suelen ser definidos, el citoplasma tiene forma espumosa, sus núcleos son redondos u ovalados y se ven macronucleólos aislados y redondos.
Frente a esto, las células están más aisladas en el resto de lesiones escamosas, sus bordes son más irregulares, el citoplasma es más homogéneo y denso, los núcleos de las células tienen formas y tamaños irregulares, suele haber agrupaciones densas de cromatina regular y los nucleólos son menos evidentes que en el adenocarcinoma.
Diferencias
Para diferenciar un adenocarcinoma endocervical del adenocarcinoma endometrial, hay que tener en cuenta que en el primero hay que extraer la muestra raspando directamente para conseguir el material, mientras que en el endometrial se obtiene de manera más sencilla, aspirando. Por lo tanto, el material está bien preservado en el adenocarcinoma endocervical y no así en el endometrial, cuya preservación de células puede ser variable. Los grupos de células son también diferentes en cada una de estas patologías, siendo de mayor tamaño en el endocervical.
En el caso del adenocarcinoma endometrial el citoplasma es escaso, de un color azulado y puede tener vacuolas fácilmente visibles. Por último, si existen precursores como el adenocarcinoma in situ o arquitectura endocervical, seguramente se trate del primero de ellos. Sin embargo, si hay un patrón más hormonal es más probable que se trate de uno endometrial.
Según McGoogan, "para un mejor reconocimiento de las lesiones glandulares cervicales, el p16 se ha revelado como un marcador excelente en displasia o neoplasia cervical".
Mayor mortalidad
El adenocarcinoma cervical está convirtiéndose en una causa de muerte cada vez más frecuente entre las mujeres de los países desarrollados. Entre sus causas se han destacado las relaciones sexuales a una edad temprana y el uso de anticonceptivos orales. En este sentido, algunos estudios revelan que la toma de la píldora duplica la incidencia de este tipo de cáncer.
Es más común en grupos de mujeres con una edad media de 50 años y la obesidad o la diabetes son factores de riesgo en un carcinoma endometrial. En el caso de pacientes con neoplasia glandular, la media de edad se reduce con respecto a las mujeres con carcinoma escamoso invasor y un 90 por ciento de los casos con adenocarcinoma invasivo contiene el virus del papiloma humano.