Jonathan Roth, uno de los investigadores de la compañía biotecnológica Amylin Pharmaceuticals, con sede en San Diego (California), es el primer autor de este trabajo, que se publica hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences.
Según se desprende del estudio, la sinergia entre ambas hormonas podría derivar en el desarrollo de nuevos medicamentos con los que controlar el peso a los pacientes obesos. En el caso de la amilina, ya existen análogos de la hormona que se investigan como potenciales fármacos antidiabéticos.
Los investigadores administraron las hormonas durante 24 semanas a un grupo de ratas a las que se había inducido obesidad por medio de una dieta excesiva.
Los animales que recibieron tanto la versión sintética de la amilina (denominada pramlintida) como la versión recombinante humana de la leptina experimentaron una reducción en su ingesta calórica del 45 por ciento, así como un descenso de su peso del 15 por ciento, al compararse con las ratas que recibieron una hormona sola.
El estudio también reveló que la mayoría de la pérdida de peso producida se debía a una disminución específica de la grasa, y no a una reducción del músculo ni de masa magra.
(PNAS DOI: 10.1073/ pnas.0706473105).