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Enfermedades: Actualidad

El diagnóstico de síndrome de Pendred necesita de un análisis proteínico funcional

Uno de cada mil niños sufre una sordera prelocutiva, que en un 60 por ciento es genética. Así ocurre con el síndrome de Pendred, que asocia sordera a disfunción de la glándula tiroides (bocio y alteración de la mineralización) y malformaciones en el oído interno.
11/11/2008
La herencia de esta sordera es autonómica recesiva, de manera que los dos alelos de los progenitores deben portar mutaciones para el desarrollo de la enfermedad. Las mutaciones más frecuentes son las de tipo missense o cambio en un único nucleótido que comporta la alteración de un aminoácido de la proteína. Para saber si éstas son la causa de la enfermedad, los genetistas utilizan dos criterios: analizan la misma posición del aminoácido en genes ortólogos de otras especies animales, y si la posición aparece conservada, se concluye que es importante y la mutación, por tanto, es patogénica. El segundo criterio consiste en buscar la misma mutación en individuos sanos; si no está presente, o aparece con baja frecuencia, se deduce que el cambio puede ser causa de la enfermedad. Sin embargo, ambos criterios han demostrado no ser válidos para diagnosticar con fiabilidad el síndrome de Pendred. Un equipo de genetistas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, así lo indica en un trabajo hoy en PNAS, con Alejandra Pera como primera autora.

La Unidad de Genética Molecular del centro madrileño desarrolla un amplio proyecto para determinar las causas genéticas más comunes de la sordera en la población española, y en el contexto de esta línea, según explica la investigadora principal Concepción Hernández-Chico, seleccionaron a 150 pacientes sospechos del síndrome. "Vimos en ellos unas mutaciones que en su mayoría eran missense e intentamos validarlas con los dos criterios al uso. Para ello analizamos muestras de 250 individuos sanos de la población española". Los científicos estudiaron el gen (SLC26A4), que codifica una proteína transportadora de iones y que se expresa en el tiroides y el oído interno.

Datos erróneos
"Para nuestra sorpresa hallamos un número muy elevado de mutaciones en la población sana que en otros trabajos se habían considerado patogénicas. Así que recurrimos a un equipo de investigadores de la Universidad de Milán (Italia) para hacer un estudio funcional de proteínas, que nos confirmó que esas mutaciones no eran sino polimorfismos sin implicación en el síndrome". Del trabajo se deduce que algunos de los diagnósticos del síndrome de Pendred se basaron en datos erróneos y como nueva regla Hernández propone un criterio para validar las mutaciones missense: "Que la mutación conlleve un cambio en la prolina o una pérdida o ganancia en un animoácido cargado".



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