Las vitaminas no disminuyen el riesgo de sufrir un segundo ictus
El consumo de complejos vitamínicos no parece reducir el riesgo de sufrir un nuevo ictus en pacientes que ya han presentado uno, según indica un estudio realizado por investigadores de la Wake Forest University School of Medicine, publicado en la revista especializada ‘The Journal of the American Medical Association”.
10/02/2004
Diversos estudios habían mostrado que podía existir alguna relación entre los niveles elevados de homocisteina, un aminoácido que se encuentra en la sangre, y el riesgo de sufrir un ictus y otras enfermedades cardiacas.
Por su parte, algunas vitaminas, como las B6 y B12 y el ácido fólico, reducen los niveles de homocisteina en sangre, por lo que se pensó que la ingesta de estas vitaminas podrían reducir el riesgo global de ictus. Sin embargo, los resultados de este trabajo muestran que la reducción no es significativa.
La investigación contó con la participación de 3.680 personas que habían sufrido un ictus, a las que se dividió en dos grupos: el primero recibió dosis altas de ácido fólico y vitaminas B6 y B12, mientras que el segundo tomó dosis muy bajas.
La reducción total de homocisteina fue mayor en el grupo que tomó dosis altas de vitaminas, pero no se detectó ninguna diferencia en el riesgo de sufrir ictus. De hecho, el riesgo de padecer un evento cardiovascular, ya fuera un ictus, infarto o cualquier otro trastorno cardiaco, durante los dos años que duró la investigación, fue del 18 por ciento en el grupo que tomó altas dosis de vitaminas y del 18.6 por ciento en el que consumió dosis bajas.
Asimismo, el riesgo de ictus isquémico fue del 9,2 por ciento en las personas que tomaron altas dosis de vitaminas y del 8,8 en las que consumieron poca cantidad.
“Los resultados indican que la reducción del nivel total de homocisteina después de un ictus no reduce el riesgo de sufrir otro infarto cerebral. No obstante, la clara relación que existe entre este aminoácido y las enfermedades cardiovasculares hace necesario que se investigue en profundidad cuál es su papel y cómo actúa en el organismo”, señala James Toole, coordinador del trabajo.